Keep Your Word 1.0
I am proud to announce the release of our second application: Keep Your Word.
Are you studying a new language? Your class notebook is an endless list of words that you have to learn? You remember that your teacher told you how to say a lot of useful things but, can you find them in your notebok? Keep Your Word lets you build your own dictionary, classifying and grouping the terms exactly how you want to, while helping you to learn the longest list of words thanks to its different exercise modes.
Keep Your Word is designed to:
- Let you build your own dictionary
- Organize and classify your words
- Find words qickly
- Do exercises.
The application is shareware, priced at $24.95 USD, and has a trial period of 30 days.
Go check it out, while we party a little bit.
Y ocho
Son las cinco y media de la mañana y se espera que se lance la alerta 8 de tifón en cualquier momento, lo que implica que, para empezar, todo el mundo deja su puesto de trabajo y se marcha a casa.
Así pues, se cerrará el supermercado, el centrocomercial de debajo de casa, el aeropuerto, los autobuses…
La alerta 8 se ha anunciado con las obligatorias dos horas de antelación.
Espetemos que, al contrario de lo que parece ahora mismo, el viento no se lleve la casa volando …
Días 353, 354, 355 y 356 de la era del dragón
Empecemos haciendo daño.

¡Uy! ¿Qué es eso? ¿Una playa de arena blanca y cocoteros al borde del mar? Pues sí. ¿Y dónde está? Pues en Cebú.
Cebú es un sitio que está dividido en dos partes.
1.- La burbuja.
Básicamente, dentro de la burbuja están las playas de arena blanca y cocoteros al borde del mar, normalmente encapsuladas dentro del recinto de un hotel de lujo (variable en cantidad), lleno de turistas del primerísimo mundo (sobre todo japoneses y coreanos, con algunas manchas occidentales) que, ni necesitan salir al mundo exterior porque el hotel les proporciona todo (y un poco más) de lo que puedan necesitar, ni quieren salir al mundo exterior porque tienen miedo a que les saqueen.
La verdad es que en la burbuja se está bastante bien. Tienes, por ejemplo, un ajedrez de tamaño natural al lado de la playa por si por cualquier cosa te apetece levantarte de la tumbona.

Tienes unos estanques con tiburones

Y como he dicho antes, tienes una playa privada, totalmente aislada del mundo exterior


Un inciso. Durante nuestras largas sesiones de Observación del Comportamiento Humano, Sección El Ser Humano Oriental, comprobamos, no sin cierto asombro, la repetición del siguiente patrón: ella se mete en el agua hasta un poco por encima de los tobillos, vestidísima y casi con total seguridad portando enorme pamelón, mientras él la hace una foto posando “cute” sin meterse en el agua. Aquí pueden ver una pequeña variación, en concreto la correspondiente a “dos amigas”:

Resumiendo, digamos que lo de tomar el sol no es algo que guste demasiado a las gráciles orientales. Eso sí, lo de posar como corresponde para las fotos gusta a grandes, y pequeños, orientales y occidentales:


Donde fueres, haz lo que vieres. Pero sigamos. En la burbuja no todo es playa, no.


También hay rincones para la meditación (o para intentar recordar si apagaste el gas antes de salir o no)

No faltan los puestos de observación:

Ni las oportunidades de asustar a la gente (véase la cara de la, por ejemplo, muchacha japonesa)

Tampoco falta la oportunidad de tomarse una San Miguel debajo del cocotero

O mismamente unos zumos de mango (unas de las especialidades culinarias locales)

Pero bueno, después de un par de días en semejante pose:

Con esta vista a babor:

…y esta otra a estribor:

llegó el momento de salir a…
2.- El mundo exterior
Si en la burbuja están las orientales de pamela y sandalias playeras de tacón acompañadas de los orientales de cámara de dimensiones sobrenaturales, en el mundo exterior están… pues las personas, el calor, el tráfico caótico, los niños con los uniformes de los colegios, los campos de baloncesto de tierra en medio de las chabolas, las cabras y las gallinas al lado de la carretera, la gente cortándose el pelo en la calle, los puestos de comida…
La verdad es que Cebú City no tiene mucho que ver, desde el punto de vista monumental: la basílica del Santo Niño (sí, ése que está en los Filipinos de Valladolid)

y del que hay incluso un museo (vean la cara de Mr. Peláez ante la pregunta “¿entramos?”)

… la Cruz de Magallanes:

… o el Fuerte San Pedro

donde, como puede verse, la moral de la tropa ya no estaba muy alta

Conste, en mi descargo, que la de los lugareños no es que estuviera mucho mejor. Ésta podría llamarse “Haz la siesta y no la guerra”:

Pero es que, sinceramente, lo mejor del mundo exterior no eran sus monumento históricos, sino algunas de sus escenas cotidianas, especialmente las relacionadas con el transporte. Como ejemplo esta moto que lleva a tres personas y a un cerdo:

Pero, sin duda, los reyes del transporte son los Jeepneys. Y es que no hay autobuses, así que el transporte público se hace en estos engrendos con motor, que en sus orígenes fueron modificaciones de los Jeeps que los americanos dejaron tras la segunda guerra mundial (de ahí el nombre), a los que se añadió un compartimento para el pasaje y ya puestos, de todo tipo de accesorios.

La experiencia, de las que tardan en olvidarse. Por un lado, por lo anárquico del sistema (hay quien paga cuando se sube, hay quien paga cuando se baja, hay quien lo hace a la mitad del recorrido), por otro lado porque le da un nuevo significado a la frase “es imposible, aquí no cabe nadie más”, frase que se repite cada vez que se sube alguien, y por otro porque, como muchas otras cosas que hemos visto, funciona. Así de simple.
La idea es la siguiente. Hay rutas numeradas (obviamente sin paradas establecidas ni señalizadas), y los jeepneys llevan escrito en el lateral su origen y destino (y, con suerte, algún punto intermedio)

En el exterior va un señor que hace las funciones de capitán del barco. Es el que cobra a los viajeros, el que manda recolocarse a la gente en el interior para hacer sitio a los que suben, el que vocea la ruta para intentar captar más viajeros, y el que te avisa cuando llegas a tu destino (si eres turista y, como todos los turistas, no te enteras)

Los cacharrines van más que llenos. No obstante, milagrosamente, siempre cabe más gente


En fin, que Ms. Peláez todavía da saltitos de contenta cuando se acuerda del Jeepney. Mr. Peláez aún no se explica cómo puedo meterse en tan reducido espacio.
Pero desgraciadamente, las vacaciones son como un zumo de mango: dulces, pero que se van acabando con cada sorbo que las das. Así pues, llegó el momento del duro retorno:

Retorno amenizado por, como pueden ver en la pantalla derecha, por la llegada de un tifón

Por si no fuera suficiente con tener que volver al curro.
En fin, resumiendo: que qué mal repartido está el mundo, y que tiene hellokittys que ese país estuviera gobernado por una señora con miles de zapatos y cañerías de oro mientras muchísima gente vive literalmente en la hellokitty calle, mientras los turistas no nos atrevemos a salir de nuestra burbuja.
Y dicho esto (y más que tendría que decir), vamos con La Pagoda de Jade, el ranking de las ciudades de Asia elaborado por sus seguros servidores, que queda de la siguiente manera.
Para Ms. Peláez (nótese el vuelco que ha dado la cabeza de la clasificación):
- Bangkok
- Hong Kong
- Pekín
- Cebú
- Macao
- Cantón
Para Mr. Peláez
- Hong Kong
- Bangkok
- Pekín
- Macao
- Cebú
- Cantón
Hasta el martes…
Nos vamos a un destino desconocido, no sin antes dar una pista…

The mandatory cat shot
HP5/HC110
La piscina
Ya hemos contado no sé cuántas veces lo de la disposición de la casa donde vivimos, así que nos ahorramos dar otra vez la paliza con lo mismo.
Casi cuela. Se siente, volvemos a dar la paliza con lo mismo de siempre.
En lo que nosotros hemos dado en llamar “zonas comunes” y que aquí se llama “Residential Podium” se encuentra el Club House, que es como su nombre indica, una especie de club social al que sólo tienen acceso los residentes (previo pago de la tarifa anual, que es de 150 dólares anuales).
La membresía da acceso a una serie de facilidades y equipamientos (pista de tenis, sala de karaoke, gimnasio, squash, minigolf, billares, ping pong, sala de lectura de la prensa diaria con la prensa diaria…) que, aunque también son de pago, resultan muy poco gravosos para el sufrido bolsillo de sus seguros servidores.
Entre los servicios disponibles está, como ya se ha dicho, la piscina. La piscina se encuentra en la parte alta del Club House, que está fisicamente ubicado en una especie de edificio de una planta en el Residential Podium, y como todas las piscinas locales, es descubierta.
Cierto, descubierta. Y es que tanto las piscinas públicas como las privadas (en situación similar a la de nuestro Club House) están al aire libre. Las públicas están abiertas todo el año, y la de nuestra casa, sólo de mayo a noviembre.
Obviamente, el agradable clima local permite ir a la piscina descubierta casi todo el año, pero por si acaso, la temperatura del agua suele estar entre los 28 y los 30 grados. Y aunque parezca mentira, se está dentro como dios.
Las piscinas suelen abrir de 6 de la mañana a 10 de la noche (la nuestra de 7 a 10) pero con un horario partido en turnos, de forma que se cierran durante períodos de media hora, para limpiarlas. Y da igual que seas el único que está bañándose; si es la hora de limpiar, te echan para limpiar.
Pero bueno, vamos a las fotos, que es lo que están todos esperando. Aquí pueden ver cómo, y espero que me perdonen, no se te puede ni escapar un gasecillo en la piscina, porque te van a ver todos los vecinos.


Por cierto, el agua que renueva el contenido de la piscina entra por un lateral de la misma, en forma de chorros a presión, que dan mucho gustito, y que por tanto están muy solicitados.
Además, también hay varias especies animales bastante extrañas, como el qwáilo de las profundidades, temible monstruo marino…

o la sirena de occidente, de dulce y embrujador canto

Una cosa más: en caso de lanzamiento de alerta climatológica (tormenta eléctrica, tifón, lluvias torrenciales o similar) la piscina se desaloja a la velocidad del rayo. Como por ejemplo, ayer, que cuando estábamos cociéndonos en la sopita piscinera, dándonos un masajito en la espalda con las burbujas del chorrillo, nos desalojaron por alerta de tormenta. Media hora después, cayó lo más grande…
Derretidos
Confirmado por la alerta del Hong Kong Observatory de hoy

Aunque yo en realidad hubiera dicho “veeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeery hot”: 37º y 85% de humedad.