Es muy difícil hablar, o mejor dicho escribir, sobre un disco como éste. Sobre todo porque, al menos para mí, es muy complicado evitar la comparación con Family, algo que probablemente no sea demasiado justo.
Lo bueno de la comparación es que ésta no es estrictamente estilística, sino que viene dada más por esa parte tan subjetiva que acompaña a toda la música: la emoción.
Portonovo emocionan. Desde la primera canción ( “La flecha valona” ) hasta la última ( “Ártico” ) que precisamente pueden ser dos de los puntos culminantes del disco. Emocionan como emocionaba Family, a base de sencillez, de melodías, de elegancia.

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