Lo que era sensibilidad, sencillez, elegancia, se ha convertido en una especie de batiburrillo electrónico burdamente engarzado.
Y es una pena, porque Entre Ríos eran un grupo con dos discos verdaderamente increíbles, titulados Idioma Suave y Sal, en los que construían unas canciones brillantes a base de trenzar melodías y de una voz femenina muy cálida.
Pero este último disco, Onda, suena a que se ha dejado a medio trabajar, a que no se ha terminado de pulir del todo. Y eso que hay buenas canciones. Parece ser que la anterior voz del grupo lo ha dejado, y no sé si eso tendrá algo que ver con el resultado final o no, o incluso a la inversa.
Una lástima.

completamente de acuerdo con tu opinión césar.. una pena este “onda”