No es por abundar en los tópicos, pero si hay algo para lo que los alemanes están dotados es para escribir música electrónica. Y es que Peter Kersten es alemán, y mucho. Así que el que haya paseado alguna vez por Berlín, o haya ido a visitar a la novia a Hamburgo, ya ha oído este disco. Lo ha oído, lo ha respirado, y lo ha visto.
Pero no se trata solamente de que el disco contenga lo mejor de la tradición electrónica centroeuropea. Porque sí, hay una brillante mezcla de melodías etéreas con ritmos minimalistas, hay un ambiente envolvente de adoración a la frialdad de la máquina, hay un hilo invisible que conduce al oyente desde el principio al final, pero, y aquí es donde está lo verdaderamente difícil, hay mucha emoción.
La música también es sentimiento ¿no?. Y en este caso, el sentimiento es el que va a convertir a este disco en el favorito del 2005. Y, además, en escucha obligatoria para los que a estas alturas siguen pensando que la electrónica es sólo pastilleo.
Ya saben. Inserten melodía de Lina Morgan y canten conmigo: “mediatizada, y emocionada, solamente puedo decir, gracias por veniiiiiiiiir”
The night will last forever en ITMS:
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