Fecha del estreno de El viento que agita la cebada. Avisados están.
Archive for Agosto, 2006
15/9
Dos reviews
No, aquí no.
La primera, de la Nikon D80, en ephotozine, y la segunda, la del Tamron 17-50 f/2.8 XR Di II, en The-Digital-Picture.
Ala, la leer.
Timmy y Guachinche son post-digitales. Timmy y Guachinche no gustan de pagar cantidades tirando a elevadas por revelar sus fotos en blanco y negro en un laboratorio, o tener que esperar una semana por un carrete.
Así que Timmy y Guachinche se revelan sus propias afotos. En otro ejercicio del más respetable periodismo de investigación, hemos conseguido una copia del Manual de Revelado intrascendente, que procedemos a reproducir sin el permiso de los autores y sin el pago del canon correspondiente.
1.- Antecedentes.
Revelar carretes en blanco y negro es un proceso relativamente sencillo, no muy costoso, y para el que no hace falta una infraestructura demasiado compleja.
2.- Materiales necesarios.
Un carrete ya disparado. Es importante el utilizar un carrete en el que se hayan hecho fotos previamente, ya que en caso contrario no se garantizan resultados satisfactorios. Dependiendo de la marca, sensibilidad, o incluso de si ha pasado o no su fecha de caducidad el precio oscila entre 1 y 6 euros.
Dos manos. Se ha intentado hacer sólo con una, pero no se recomienda repetir. Como en la mayoría de los casos vienen de fábrica, no hay que realizar ningún gasto en ellas.
Una pila. Da lo mismo que sea de la cocina o del baño, pero sí conviene que esté en una habitación con ventilación, ya que el olor de alguno de los químicos que hay que utilizar nos puede poner muy pero que muy contentos.
Una habitación que se pueda oscurecer completamente. Completamente quiere decir del todo, es decir, hace falta que en esta habitación no entre ni un solo rayo de sol oh-oh-oh. Se puede sustituir por una bolsa especial estanca. Tanto en el caso de la pila como en el de la habitación sin rayos de sol, el precio suele ser una hipoteca de 35 años, así que no se recomienda comprarlos específicamente para la ocasión.
Un tanque de revelado. En el mercado hay varios modelos de variadas capacidades. El que se recomienda para el buen seguimiento de este manual intrascendente es de plástico, con capacidad para dos espirales también de plástico. El precio está entre los 15 y los 25 euros aproximadamente.
Un termómetro. Para medir la temperatura del agua. ¿Qué agua? El que se va a utilizar posteriormente para diluir el revelador y el fijador. Como los valores de temperatura a medir rondan los 20C, no vale con bajar a la farmacia y comprar uno. Pero como los dedicados especialmente a fotografía son pelín caros, se puede utilizar cualquier tipo de termómetro de los que se cuelgan de la ventana para ver si hace frío en la calle o no. Pongámosle que la inversión es de 5 euros.
Revelador. La variedad de reveladores es casi infinita, algunos son reutilizables y otros no, y cada afotero defenderá su elección con el mismo ardor con el que defendería su bocadillo si se lo quisieran mangar los macarras en el recreo. Lo cierto es que determinadas películas se llevan mejor con algunos reveladores en concreto, pero como eso ya es para nota, recomendemos, por ejemplo, el Kodak TMax o el Ilford Ilfosol. El precio depende del tamaño de la botella que se compre, pero suele rondar los 12 euros el litro. Tal vez sea buen momento para hacer notar que con un litro de TMax se pueden revelar unos 60 carretes.
Fijador. Con el fijador pasa más o menos lo mismo que con el revelador. Cada uno tiene su preferido, pero en este manual intrascendente se ha utilizado el Ilford Rapid Fixer.
Paro. Se puede sustituir por agua del grifo, así que nos vamos a ahorrar el gasto.
Probeta graduada. El nombre lo dice todo. Mejor si es de un litro, eso sí. El precio es tirando a irrisorio. Y siempre se puede sustituir por “un vaso de revelador y cuatro de agua”.
Botellas para las mezclas. Conviene tener dos, con tapones de distinto color o con unas pegatinas que las diferencien. En una se guardará el revelador ya preparado, y en otra el fijador. El precio ronda los 3 euros cada una.
Abrelatas. Para abrir la lata de berberechos para picar mientras se revela, y luego para sacar los carretes de la carcasa. Conviene que no esté muy grasiento, porque esa grasa va a las manos del revelante, y esas manos luego van al pan.
3.- Al turrón I. Los líquidos.
Lo primero de todo es preparar los líquidos. Como andamos a finales de mes y no hay mucho dinero, las cosas como son, vamos a usar agüita del caño que a nadie hace daño en vez de paro, así que sólo habrá que preparar el revelador y el fijador.
Para preparar las dos disoluciones hay que recuperar el noble arte de la lectura, y acudir presto a la correspondiente botella, en la que amablemente nos explicarán las proporciones exactas del líquido y de agua que habrá que mezclar.
Si, por ejemplo, la botella de revelador dice que hay que preparar la disolución con una proporción de 1+4, pues eso es lo que hay que hacer. Así que se coge la probeta, y se ponen 200 cc de revelador y 800 cc de agua a 20ºC, si lo que se quiere es producir un litro de disolución. El cálculo para otras cantidades queda a cargo del lector como ejercicio.
De igual modo y manera (por si es necesario, he aquí un repaso rápido: se lee la botella, y se mezcla en las proporciones indicadas) debe prepararse el fijador.
Tanto el revelado como el fijador se introducirán en sus respectivas botellas de fuelle, intentando expulsar el aire de las mismas en lo posible (para evitar que reaccionen), y para asegurar que se mantengan a la temperatura adecuada, se pueden introducir en un baños de agua a 20ºC.
4.- Al turrón II. Al tanque.
Una vez preparados los líquidos viene la segunda parte, la única que tiene cierta complicación ya que requiere de un mínimo de habilidad manual, cosa en la que Timmy no es particularmente hábil.
Esta parte es la que se debe realizar totalmente a oscuras. Pero totalmente quiere decir totalmente, no puede haber luz, nada de luz.
Así que antes de nada, tal vez lo mejor sea comprobar que la habitación elegida para la faena es apropiada, lo que se puede hacer encerrándose unos 5 minutos en ella en las condiciones en las que se va a revelar (es decir, en la supuesta completa oscuridad). Si pasados cinco minutos se ven rendijas de luz, malo. Si se sigue viendo todo negro como el tizón, ¡adelante!
Bueno, en realidad no tan adelante. Tal vez sea el momento de hacer un par de pruebas con algún carrete de deshecho o caducado, primero a plena luz, y posteriormente con los ojos cerrados, hasta que se pueda meter la película en la espiral con soltura y donaire.
El procedimiento es conceptualmente bastante sencillo. Lo primero que hay que hacer es abrir el carrete con el abrelatas.
Una vez abierto, se extrae la película, y se corta el extremo de la misma.
Una vez cortada, se debe introducir en la espiral. El mejor sistema desarrollado por Timmy y Guachinche consiste en agarrar la espiral con la mano izquierda, el carrete con la derecha, y que dios reparta suerte.
El caso es que hay que introducir el extremo del carrete hasta que haga tope. Entonces, se agarra cada uno de los lados de la espiral con una mano, y como hace Timmy, se puede utilizar el pulgar derecho para guiar la película mientras se la obliga a entrar oscilando el lado izquierdo de la espiral. Si el carrete se atasca, no queda más remedio que abrir la espiral y volver a empezar. Es muy importante que la espiral esté perfectamente seca; una sola gota de agua puede hacer que el carrete se pegue y deje de entrar con suavidad.
Al llegar al final, se recorta otra vez para eliminar la guía del carrete, se termina de introducir en la espiral, y directo al tanque.
Una vez se haya conseguido realizar el proceso con los ojos cerrados, es el momento de pasar al cuarto oscuro, e introducir el carrete o carretes en las correspondientes espirales. Un único consejo al respecto: si se van a revelar dos carretes, es recomendable no esperar a tener los dos en sus espirales, sino irlos introduciendo en el tanque de uno en uno, cerrando bien el tanque. De esa forma, si alguien no se da cuenta de que estás revelando, y enciende la luz cuando estás a mitad de la faena, puede que sólo se vele uno de los dos carretes.
5.- Al turrón III. La coctelera agitando.
Si ya se tiene la espiral o espirales dentro del tanque, y éste cerrado, se puede encender la luz, y pasar a la siguiente fase, que es la del revelado en sí.
Como antes ya nos habíamos leído la etiqueta del revelador y la del fijador, ya deberíamos saber el tiempo de revelado y de fijado que hace falta. En todo caso, como los carretes pueden aguantar lo que los echen (siempre y cuando no sean de 3200 ISO) dentro del tanque, no pasa nada por dedicar un momento a revisar los datos. Se necesitan conocer el tiempo de revelado y las agitaciones recomendadas. Por cierto, en la intergüé hay varias bases de datos de reveladores, carretes y tiempos, como por ejemplo The Massive Development Chart.
El proceso también es sencillo, y tiene un orden claro: primero el revelador, luego el paro (el chorrillo del grifo) y finalmente el fijador. Después a lavar y a secar.
Por tanto, lo primero es verter el revelador en el tanque, por el hueco del tapón rojo, y empezar a contar el tiempo de revelado. Por ejemplo, el Kodak TMax necesita de un tiempo de revelado de 6 minutos con el revelador Kodak TMax (sí, el nombre es el mismo), y de 5 segundos de agitación cada 30 segundos durante todo el proceso.
Una vez pasados los 6 minutos, hay que vaciar el tanque de revelador (por el tapón rojo, por favor), llenarlo de agua, agitar unas diez veces, vaciarlo, y repetir el llenado y la agitación (de agua). Y con eso, se ahorra uno el paro.
El siguiente paso es el fijado. Se vierte el fijador en el tanque, también por el tapón rojo, y al igual que con el revelador, se realizan las agitaciones que se marquen en la botella del producto. Si el tanque tiene varilla de agitación, es conveniente agitar también durante 5 segundos cada medio minuto.
6.- Al turrón III. Lavado y secado.
Se vacía el fijador (si se puede reutilizar, se debe verter en la botella a tal efecto reservada), y se procede a lavar los negativos.
También en esto hay varios procedimientos, pero teniendo en cuenta que no es que andemos especialmente sobrados de agua, tal vez el seguido por Timmy y Guachinche sea conveniente.
En primer lugar se abre el tapón rojo, y se deja bajo el chorro durante cinco minutos. Pasados esos cinco minutos, se vacía el tanque y se rellena con agua otra vez, y se deja reposar cinco minutos. Así un par de veces más.
Una vez realizado el lavado, se pueden añadir unas gotas de humectante (que impide que los negativos atraigan el polvo) y dejar actuar un minuto aproximadamente. En cualquier caso, con humectante o sin él, ya se puede pasar a secar los negativos.
Se abre el tanque, se extraen y se abren las espirales, y se cuelgan los carretes de algún sitio, utilizando la carcasa como contrapeso para mantenerlos estirados.
El tiempo de secado depende de muchos factores, pero conviene dejarlos secar hasta que se comben por el lado brillante. También es conveniente colgarlos en un lugar por el que no pase mucha gente, para evitar levantar polvo.
7.- Al turrón IV. Almacenamiento
Una vez secos, ya se puede proceder a cortarlos en tiras de seis, y a guardarlos, por ejemplo, en hojas especiales para negativos. Y de ahí, al escáner, a la ampliadora para hacer una hoja de contactos, o a guardar directamente.
8.- Conclusiones.
Sirva el presente postis como una guía genérica sobre el proceso. Al trabajar con productos químicos, los tiempos de revelado pueden variar un poco en función de la dureza del agua del lugar donde se revele, o del gusto del revelante. Pero eso es parte de la diversión…
Todo aquel que lea con asiduidad este blog - es decir, las dos personas que lo hacen- , habrán notado la perspicacia , inteligencia y profundidad de las entradas que en el aparecen. Pensarán que se debe a que los autores del mismo, son, como reza el dicho popular, “leídos y escribidos”. Pues no. Una vez más, la respuesta a porqué ocurren las cosas, debemos buscarlas en los genes.
Ya en alguna ocasión, hemos hecho referencia, al patriarca de la saga Tardáguila.
El otro día, el Diario Palentino Digital - es de suponer que el Diario Palentino No Digital también - publicó un interesante artículo sobre la “blogosfera palentina”. En dicho artículo, se hacía referencia a cierto blog, de cierta persona ( que imagino ya saben quien es con las pistas que les he ido dejando ), y se decía:
” la localidad de Olleros de Pisuerga también tiene su espacio de más que destacable calidad”
. A dicho artículo, le acompaña una captura de pantalla de cierto blog de cierta persona.
Pues eso, no es que nosotros seamos listos, buenos escritores etc…, lo que ocurre es que el listo es mi padre.
Corto y cierro
Y una interesantísima anécdota personal.
La review no es mí, sino de DPexpert. El caso es que el resultado de la misma no viene al caso ya que mi interesantísima anécdota personal no tiene que ver con esta cámara, aunque por si a alguien le interesa la review más que la anécdota, aquí va: la recomiendan con pasión.
El caso es que (ahora viene lo bueno) ayer estuve en la tienda ésa en la que pese a los últimos espectáculos de lloros y pataleos porque se me antoja todo me siguen dejando entrar, y a unos metros de mí había un señor muy aseñorado comprándose una EOS 350D, con la única preocupación, que expresó repetidamente, de saber si la cámara enfocaba sola y si se podían hacer fotos de forma automática, “sin tener que tocar muchos botones”.
Hace poco, no recuerdo dónde, leí que el año pasado las ventas de reflex digitales en España habían crecido casi hasta el infinito y más allá, puede que incluso fueran el 24% de las ventas totales de cámaras digitales. Así que inicié charla con el dependiente:
- tarda (yo): ¿Vendéis muchas reflex digitales no?
- dt (dependiente de la tienda): No te imaginas
- tarda: Pero ¿tú crees que la gente sabe lo que se compra? Porque una reflex…
- dt: La gente lo que quiere es una máquina de apuntar y disparar. Lo que no sé es porqué la quieren reflex, supongo que estará de moda o algo así. Pero mientras compren…
A lo que iba. Porque el contar esta historia tiene relación con la review en cuestión. ¿Realmente hay mercado para las prosumer? ¿No se estará cubriendo ese nicho de mercado, el de la persona capaz de gastarse 800 ó 900 euros en una cámara, con las reflex digitales? ¿Realmente tiene alguna importancia todo esto?
Supongo que si Sony sigue lanzando compactas de 900$ será porque las cifras de ventas son adecuadas, pero tengo la sensación de que últimamente empieza a no tener mucho sentido, desde el punto de vista del consumidor, invertir tanto en una cámara, teniendo las reflex de gama baja más baratas.
Construyendo una imagen
Peter H. Myers, en Luminous Landscape, destapa el tarro de las esencias y cuenta el proceso completo de construcción de una fotografía. Construcción, no toma o disparo.
Supongo que la discusión sobre si el post-procesado de una imagen es éticamente aceptable o no es en la que más tinta se ha vertido en el campo de la fotografía, sólo comparable a otras discusiones bizantinas como la del sexo de los ángeles, la del Ajax vs Flash, la de las rubias frente a las morenas, o la de las vacaciones en la playa o en la montaña.
Personalmente, no considero el postprocesado como una manipulación si sirve para que la imagen final sea la que el fotógrafo vio cuando miraba por el visor de la cámara. Siempre y cuando no se hable de fotoperiodismo, claro, en cuyo caso no hay postprocesado que valga, más allá del ajuste de niveles y curvas. Y casi, ni eso.
En todo caso, no viene nada mal leer el artículo enlazado. Opino.
La Estíf-Porra
A estas alturas todo buen miembro de la secta sabe que el día 7 (creo recordar) comienza la WWDC (a dios vuelvo a poner por testigo que algún año conseguiré ir), en la que el Tito Estíf montará el numerito de los vaqueros y la cami de cuello alto.
Como en tantas otras ocasiones, vamos a reinventar el periodismo e internet tal y como eran conocidos hasta ahora, avanzando nuestras previsiones sobre las EstífCositas del lunes:
- iPhone: Se vuelve a hablar últimamente de la posibilidad de que Apple lance un teléfono en el que se pueda escuchar música, o un iPod que permita hacer llamadas, o ni lo uno ni lo otro. En este caso, el Estifómetro marca 20% de meLoCreo y 100% de meLoCompro
- MacPro: O cualquier otro nombre de variable que apunte a la torre para gente pro. Aquí la cosa está bastante clara: el Estifómetro marca un 100% de meLoCreo aunque, lamentablemente, un 0% de meLoCompro
- Vuelve la Newton. Creo que esta vez es de las pocas en las que no reaparece el rumor de la Newton. En todo caso, el Estifómetro lo tiene claro: 0% de meLoCreo, 0% de meLoCompro
- El ultraportátil. Con el advenimiento de Intel murió el portátil más ligero, el Powerbook de 12″. No parece que Apple tenga mucho interés por cubrir ese sector del mercado, pero en todo caso, hay que preguntar al Estifómetro: 10% de meLoCreo, 50% de meLoCompro
- Leopard: supongo que como mínimo nos enseñarán alguna de las novedades de la próxima versión del sistema operativo, es probable incluso que con fecha de salida ya determinada, aunque no parece probable que salga ya a la venta, sobre todo teniendo en cuenta que Microsoft no parece tener mucha prisa por sacar BindosVista (y dejémoslo ahí). EstiFómetro, por favor: 100% de meLoCreo, 100% de meLoCompro
- iPod nanos de más capacidad. El Estifómetro lo tiene claro: 100% de meLoCreo (además, será el primer anuncio) y 0% de meLoCompro (que sólo tengo dos orejas y ya no me caben más cables en casa)
- El anuncio que nadie espera y que va revolucionar la electrónica de comsumo. El Estifómetro dice que le preguntemos a nuestra santa madre.
Eso es todo lo que le hemos podido sacar al Estifómetro por ahora. El lunes por la tarde-noche será el momento de comprobar que, una vez más, no hemos dado ni una, y de empezar a buscar la justificación de lo pobre de las predicciones. O no.
Blow up
Blow Up es la última aplicación de Alien Skin, que permite aumentar el tamaño de las imágenes digitales hasta un 1600% sin demasiada pérdida de calidad.
Como no he encontrado por aquí ninguna imagen merecedora de ser ampliada a semejante tamaño, no he probado. Allá cada uno con su conciencia…








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