Como machaca de la cosa me veo en la obligación de considerar como un pelín inaceptable que, en algo menos de tres semanas ya haya un bugfix de iTunes 7.
Se está convirtiendo en costumbre el lanzar las aplicaciones en estados no especialmente estables, y solucionarlo todo con una actualización de mantenimiento en cuanto los usuarios empiezan a quejarse. Y eso no está bien, ni siquiera aunque lo haga el Tito Estíf (que, imagino que según muchos de los makeros de toda la vida es precisamente quien menos debería hacerlo).

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