Pues sí, han sido veinte días (qué rápido pasa el tiempo, joderse) sin tocar el bindos de los Hombres Malos. Y claro, uno se acostumbra.
Total, que a los dos minutos de haberlo encendido, me avisa que ha terminado de descargar una actualización del sistema. Vale, pues la instalo, digo yo, que hoy no tengo ganas de reñir.
Pues ya te la he instalado, me contesta el bindos, y tienes que reiniciar el sistema.
A mí es que eso de reiniciar el sistema me duele casi lo mismo que si me pidieran dinero, pero bueno, me repito a mi mismo que no tengo ganas de reñir, y reinicio.
Catorce días y 23 horas después (vale, es un pelín exagerado) el sistema se termina de reiniciar, y empieza a descargar oooootra actualización de seguridad, que claro está, requiere reinicio.
Estupenda experiencia de usuario, mirusté.

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