Devo tocan en Benicassim, el templo de la modernidad gafapasta (por mucho que ya no sea lo que era). Y servidor, que a riesgo de ser un poco soez, ha visto cómo le iban saliendo los pelos en las caniquillas oyéndoles, se debate entre diversas sensaciones encontradas. A saber:
- Ya estamos mayores. Mucho.
- No debería ser normal que ahora sea cool lo que era cool hace, dios mío, 25 años.
- Si la música ha pegado un ciclo desde que yo oía a Devo, debe volverse a aplicar el artículo primero.
- ¡Qué coño! ¡Son Devo! ¿Cómo no van a tocar donde les salga? Se les debería hacer reverencias…
- ¡Horror! El número 4 suena a chapa de cuarentón diciendo “como el Dúo Dinámico no ha habido nadie”.
Total, que ya no sé si es debuti que Devo siga por ahí enseñando a los parvulitos, o si lo debuti sería que estuvieran guardados en el armario para siempre, con muuuucho antipolilla. Y fíjate, que me inclino por lo segundo…

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