Por fin, una peli de animación que es una peli de verdad, en la que no se ha preocupado única y exclusivamente de calzar guiño tras guiño y chiste tras chiste. Y que, además, les ha salido bastante bien.
Se vayan a verla que, con suerte, en el cine hace fresquito.

Con la pena tan grande, por el adiós y hasta pronto, y digo grande, por la pedazo de persona que se me va, admito que tenéis toda la razón. Yo he visto la película el lunes pasado, y le he regalado a mi buena amiga Bea, el libro de la película, que contiene una magnífica selección del material de preproducción de la película.
Si merece hacer el esfuerzo de ir al cine (esfuerzo porque cada día es más cara la entrada), este es uno de los obligados. Yo nunca he sido devoto de la saga Shreck y menos aún de Dreamworks Animation, y he cometido el error de ir a ver la última entrega. Si alguno es amante de los pedos, los golpes tontos y los chistes sin gracia (no los de humor inteligente, en los que uno puede no reir - de hecho esta es una de las gracias de este tipo de humor), le va a gustar la de Shreck Tercero. Y para los de más os diré que al final es un rollo. Parodia un mundo de fantasía y lo ridiculiza, pero se sirve de él en toda el metraje, para conducir la trama general de la película, que es tan ñoña como lo que trata de parodiar ¿quién es el ridículo entonces?
Además si os fijáis en las películas de Pixar, en general, los logros tecnológicos y los avances en el software y la tecnología aplicada a la animación, están incluidos sin interrumpir la historia: El polvo de las estanterías en Toy Story 2; el pelo que ondea en Monstruos S.A.; El efecto del pelo mojado en Los Increíbles…
El resto de las películas se sirve de los últimos plug-ins de 3D para realizar una película. Ejemplo: El departamento de desarrollo tecnológico se inventa (o se descarga del emule) un algortimo que permite clonar personajes y dotarles de inteligencia artificial para que bailen. Inmediatamente se hace un argumento de unos animales parlanchines que por la excusa que sea bailan y cantan sin sentido (algo deleznable en una película de animación, salvo que la película sea un musical).
En la tercera de Shreck hay un par de secuencias en las que para ver el efecto mojado de los personajes, meten una secuencia absurda. Si de verdad queréis ver lo que es un personaje mojado, o cómo fluye el agua generada por ordenador, fijaos en Ratoutille cuando Lingüini cae al Sena, o la huída de las ratas por el río. O simplemente fijaos en lo apetitosa que es la comida CGI que preparan durante la película.
De todas formas, para todos aquellos que quieran aguantar los títulos de crédito, al final incluyen un “Ningún sistema de captura de movimiento ha sido empleado en el rodaje de la película”, que es una pequeña venganza a modo del típico rótulo “Ningún animal ha sido herido durante el rodaje de esta película”. Todo esto viene porque el peor de los estudios de animación, dirigidos por Robert Zemekis, autor de “El Expreso Polar”, se vanagloriaba de que no habían requerido de ningún animador para hacer sus películas, ya que contaban con la susodicha “captura de movimiento”. Así se explica porqué sus películas tienen una animación tan mala.
Ya me callo.
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Ilustre visitante!!
Sabía que tenías blosh, pero no lo había visitado en mucho tiempo… Me lo apunto!
Bueeeeno, tanto como ilustre. Digamos que majete, pero de ahí a ilustre…
Buenísima la película, sí. Pero esos ratillos de voz en off (y narraciones) hacia el final estoy convencido que le duelen en el alma a guionistas y director en lo más profundo del corazón, y es que no haber encontrado una mejor solución es lo único que impide qued la película sea redonda del todo. De todas formas, una de las mejores pelis del año, sin lugar a dudas.
Y qué buenos son en Pixar con la tecnología, por favor. Lo de las alcantarillas es im pre sio nan te. Por no hablar de París, de cómo usan el pelo de Monsters en tropecientos personajes a la vez… Si es que los tiempos avanzan que es una barbaridad, que diría Bob Dylan…