SI no he entendido mal, lo que es más que probable dado mi fabuloso y verboso conocimiento de la lengua inglesa, a Symantec le acaban de calzar una multa de 1 billón de dólares, que siendo dólares y siendo el calzante el U.S. Internal Revenue Service (sea eso lo que sea), es de suponer que se pueda traducir al sistema métricoComoDiosManda por 1000 millones de dólares, que en euros sigue siendo entre mucho y mogollón-mazo.
¿Interés de la noticia? No más que el sentimental, ya que fue la compañía que compró Norton, y uno pasó muchas de sus primerizas horas en el mundo bindos colgado de las Norton Utilities, y posteriormente del Norton Commander.
Por cierto, no es mal momento para amenazar con un post sobre las utilidades sin las que la vida del programador sería aún peor, si eso es posible (lo de empeorar la vida del programador, entiéndase). Amenazar es gratis, dicen.
Hmmmm, ¿o mejor, podría ser el siguiente episodio del peor podcast de la historia?. A veces me asusto de mí mimmmo*
*Nota: Sesuda cita del día, el gato jinks me perdone.
No, ninguna es “mirarse todas las fotos una a una”.
Top 10 Ways to Find Great Photos on Flickr
Horripilado vengo.
No sé si recuerdan ustedes el ya lejano día en el que sacamos la banda de música y la alfombra roja para inaugurar la sección denominada, siguiendo nuestra habitual línea editorial, “Ahí no”, sección que nacía con la vocación de servir de receptáculo a nuestras divagaciones sobre el mal uso, y sobre todo el abuso, de la enseña patria.
Bien, pues lo de hoy es merecedor de permanecer sine die como posti de apertura de esa categoría. No sólo por el dolor que produce el tener el vello corporal tan erizado como lo tengo ahora, sino porque, lamentablemente no es la primera vez que estos ojitos traidores tienen que ver algo similar.
Hoy he visto la bandera nacional, en forma de pin de resina, en la empuñadura de la pistola de un policía nacional (éste va a ir con minúsculas). Por concretar, en la base de la empuñadura, creo que técnicamente en lo que corresponde al cargador de la pistola (me disculpen por mi desconocimiento de la cosa, pero yo fui de esos sinvergüenzas que prefirieron ir a visitar ancianas en vez de hacer el preceptivo servicio de armas).
Lo dicho, horripitulante. Claro, que ya sé quién va a ser el ganador del premio Flecha de Oro de la semana… (salvo que alguien decida hacer méritos entre hoy y el domingo).
…zapatito inglés.
La primera vez es intrascendente, la segunda es casualidad, pero la tercera ya es “patrón de comportamiento”.
Ya se sabe que en Madrí han puesto perros en el Metro para agilizarlo, dar mejor servicio, y hacer que el mundo sea un lugar mejor para vivir en general.
El caso es que hoy ha sido la tercera vez que he visto a los susodichos agentes agilizantes acompañados del correspondiente guardia de la porra patrullando por los vagones. Por los vagones, repito. Lo voy a volver a decir: ¡por los vagones!. Menos mal que es por nuestro bien…
No sé, me he debido levantar hoy por el lado protestón de la cama.
Inauguramos, con todo el bombo y el boato del que somos capaces, una nueva sección, dedicada a mostrar los horripilantes lugares en los que hemos visto colocada una bandera.
Me temo que por ahora el objeto de nuestro pavor en cuestión será la de la patria indivisible, pero como seguimos las enseñanzas de nuestro abuelo, hombre sabio, que decía que lo que para unos es trapo para otros es bandera, no descartamos realizar alguna entrada especialmente dedicada a algún otro trapillo.
Bien, pues si primero va el planteamiento y después el nudo, ha llegado el momento de dar la primera localización espeluznante de los colores patrios (redoble, por favor):
Construida con cuatro coleteros (dos rojos y dos gualdas), y colocada con mimo en la empuñadura de la porra de un guardia de seguridad en el metro de madrí (sí, perteneciente a la empresa que patrulla con perros).
Desenlace: la serie seguirá. Por desgracia.
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