Tony Wilson ya no va a poder levantar más discográficas escribiendo su ideario con su propia sangre, ni va a poder volver a construir la memoria musical de otra generación, sin contratos de por medio, y sin obligar a nadie que no quiera hacerlo a seguir junto a él.
Dos días sin conexión, me han impedido enterarme hasta hoy. ¿Dónde está el internet cuando se necesita?
Devo tocan en Benicassim, el templo de la modernidad gafapasta (por mucho que ya no sea lo que era). Y servidor, que a riesgo de ser un poco soez, ha visto cómo le iban saliendo los pelos en las caniquillas oyéndoles, se debate entre diversas sensaciones encontradas. A saber:
Ya estamos mayores. Mucho.
No debería ser normal que ahora sea cool lo que era cool hace, dios mío, 25 años.
Si la música ha pegado un ciclo desde que yo oía a Devo, debe volverse a aplicar el artículo primero.
¡Qué coño! ¡Son Devo! ¿Cómo no van a tocar donde les salga? Se les debería hacer reverencias…
¡Horror! El número 4 suena a chapa de cuarentón diciendo “como el Dúo Dinámico no ha habido nadie”.
Total, que ya no sé si es debuti que Devo siga por ahí enseñando a los parvulitos, o si lo debuti sería que estuvieran guardados en el armario para siempre, con muuuucho antipolilla. Y fíjate, que me inclino por lo segundo…
soy muy dado a que se me cuele una canción en la cabeza y no soltarla durante tres o cuatro días. Esta ya lleva más de un mes retumbando constántmente por ahí. Es una canción peligrosa. Y pertenece a un disco peligroso. No la escuchen, te atrapa. Y una vez que te ha atrapado, cada vez que suena, una extraña fuerza te obliga a dar al botón de rebobinar para volver a escucharla. Una y otra vez. Una y otra vez. Una y otra vez.
Aquí el que suscribe, hoy se convierte en persona ¿humana? ¡adulta!, y cumple 30 primaveras. Y como es un número tan redondo, que si estuviese relacionado de algún modo –aunque fuese remoto- con Queen o con Police daría lugar a un nuevo recopilatorio –remasterizado, recauchutado, reeditado, re-lo-mismo-de-lo-mismo-una-vez-más-, he decidido realizar un repaso a mi vida en forma musical. Continue reading ‘Transitando hacia la vida adulta. ES MI CUMPLE.’
Aunque en realidad salió en septiembre, pero como todo el mundo sabe, la cantidad es enemiga del orden, por lo que había quedado aplastado bajo una pila de corcheas, bits y papelotes varios.
A lo que iba. El disquito de noviembre ha sido So this is goodbye, de Junior Boys. Enhorabuena a los premiados.
Miles de comentarios, emails, llamadas telefónicas, fans lanzándose a nuestros pies, todos ellos (y sobre todo ellas) con un único ruego, una única súplica: que volvieran Los Cinco Principales.
Y como en nuestra naturaleza está el intentar contentar a todo el mundo (lo que, pese a los rumores, no quiere decir que seamos cachos de carne con ojos y sin personalidad), sobre todo si, como en este caso, la petición viene de uno de los más distinguidos visitantes de este blosh (sí, os conocemos a todos por el nombre), he aquí la primera lista de Los Cinco Principales de Otoño.
Walk in the sky, de Bonobo
The ballad of Sacco and and Vanzetti, de Stéphane Pompognac (en el Hôtel Costes 9)
Kiss me twice, de Parov Stelar (también en el Hôtel Costes 9)
Always a relief, de The Radio Dept.
Theme from The Third man, de Anton Karas (sí, hoy más que nunca desearía estar en Viena, a ser posible, persiguiendo a algún traficante por las alcantarillas)
Comentarios Recientes