Les presento la red de mi casa:
Y en tan sólo 30 metros cuadrados. Meritorio, cierto.
El caso es que la innombrable del círculo de poder de ctarda (un Pentium IV a comoMucho1 GHz y con 512 MB de RAM) hace ya tiempo que está ofreciendo sus servicios única y exlusivamente como ávido succionador de episodios de series de televisión, y como máquina intermedia para pasar archivos al PocketPC.
Si mantener un bindos con unas mínimas exigencias de seguridad ya es costosillo en horas, ese coste no se puede justificar única y exclusivamente para bajar series, por lo que desde hace tiempo estaba girando por aquí arriba la idea de convertir esa máquina en un Linux. Las razones para el cambio, pese a lo que algunos (y no miro a nadie) pudieran pensar están bastante sopesadas, y no son fruto de ningún calentón cagonGates; véase:
- Una cosa es la colección de buenos propósitos de cualquier geek que se precie de serlo, y otra muy distinta la dura realidad. O dicho de otra forma, jode, pero es necesario tener al menos un bindos. En el caso de su seguro servidor no es problema, ya que siempre puede acudir al otro círculo de poder, pagar la penitencia que se le asigne, y hacer uso de esa máquina.
- Aprender es bueno, aprender es divertido. No tiene nada que ver el hacer unos terminales a un linux de vez en cuando para arrancar tomcats y modificar permisos de acceso a carpetas que administrar tu propia máquina.
- ¿Es el paso natural?. Por un lado, está claro que se puede vivir sin bindos. Yo lo hago. Así que puede que no tenga demasiado sentido mantener una máquina con un sistema que, como he dicho antes, sólo da trabajo. Pero además, Mac OS X es unix, por lo que, dado que la tendencia natural del círculo de poder ha ido derivando hacia el mundo gafapasta-coleta, aunque haya sido por el lado finolis, tal vez no sea mala idea continuar por ese camino.
- Razones prácticas, que haberlas las hay. Diariamente uso al menos tres máquinas, y la sincronización de datos es un problema. Entre Macs no tanto, pero sigue siendo necesario el cambiar de un modelo de “intentar tener los ordenadores sincronizados” a “los fuentes están en el linux, se bajan a local, se trabaja en ellos, y se vuelven a dejar ahí”. Llámese, Subversion, vaya. Además, no se puede ir toda la vida con el disco duro externo de ordenador en ordenador haciendo backups. Hay que centralizar todos los assets (proyectos Cocoa, Java, Flash, Rails, documentos word, excel, cualquier archivo) en una única máquina a la que se pueda tener acceso desde cualquier parte y por múltiples protocolos (ssh, web, ftp).
- Lo cual, engancha con el punto dos. Aprender es bueno, sí, pero en este caso, además, es necesario. Ha llegado el momento de aprender a hacer de sysadmin. ¿Qué mejor forma que administrando tu propio trabajo?
Bien, hay razones para hacer el cambio, por tanto. Ahora viene la segunda parte, que es la elección de distribución (uy, perdón, que no se me note que soy tan n00b, he querido decir distro). La elección ha sido bastante sencilla, aunque la justificación de la misma es un poco peregrina: Ubuntu. ¿Por qué?. Porque tengo en casa unos CDs que les pedí hace un año más o menos. Ojo, la instalación la he hecho sin saber ni qué versión de ubuntu estaba instalando, ni si podía haber incompatibilidades (el pc tiene 5 años ya) ni nada. Simplemente, he arrancado con el CD…
Instalación
Pues eso, se arranca con el CD metido, y se pasa a un asistente de instalación en modo texto, en el que hay que contestar un par de preguntas sencillas (idioma, nombre y contraseña de usuario, nombre de la máquina y poco más). Se instala el núcleo (que seguro que no es el núcelo, pero bueno), se reinicia el ordenador, y se completa la instalación. Y ya está.
El proceso de instalación crea el usuario root y un usuario para comenzar a trabajar (recuerden, niños y niñas, nunca se loguen como root, sino como un usuario normal, si necesitan superpoderes, hagan sudo…). Y ya está, el ordenador arranca en GNOME. Punto pelota, fin, cero problemas.
Por cierto, todo administrador de sistemas que se precie debe tener una política clara sobre los nombres de las máquinas de red. Aquí, tras mucha reflexión (como medio minuto aprox.) se ha decidido utilizar nombre de revolucionarios soviéticos. El Ubuntu, por tanto es, a partir de ahora, trostky (lo sé, está mal escrito).
Vean, vean:
Puesta al día
Pero claro, no hay nada más tentador que un sistema recién instalado (sobre todo si has oído campanas, aunque no sepas dónde, y te suena que hay un mecanismo de actualización de paquetes bastante sencillo). Así que, tras unos minutos de afanosa búsqueda por google, dónde si no, encontré la forma de poder actualizar e instalar nuevos paquetes.
La cosa es sencilla, o no, según se mire. Hay que editar un fichero de texto, y eliminar unos comentarios en varias líneas. Simplemente, lo que se hace es añadir repositorios a la búsqueda de paquetes.
El fichero en cuestión es /etc/apt/sources.list
Pero claro, el usuario normal y corriente no tiene permisos de escritura sobre ese archivo, así que hay que editarlo como root (¿seguro que esto lo puede hacer cualquiera, seguro que el Linux es amigable?). No problem.
sudo gedit /etc/apt/resources.list
Se eliminan los hashes al principio de las líneas que contienen las url, y punto pelota. De esa forma, cuando se quiera actualizar el sistema, o alguno de los paquetes.
Una vez abierta la apuerta a la actualización remota (qué bien hablo, oiga), hay que aprovechar para actualizar:
sudo apt-get update
sudo apt-get upgrade
Y hala, paciencia, que son 250 megas, a ver si te enteras.
Resumiendo
No hay quien se crea que un Linux pueda sustituir a bindos como sistema doméstico. Esto no tiene nada que ver, no me imagino a nadie editando ficheros con sintaxis de programa en C para poder actualizar el OpenOffice. Esto es lo que es, y no creo que sea bueno intentar venderlo como otra cosa. Para poder utilizar un Linux, y digo utilizar no ya administrar, hay que ser bastante apañadito con un ordenador, por decirlo de forma suave, por mucha interfaz gráfica que tenga (que por cierto, es de la misma sutileza visual que un ladrillo).
Esto es lo que es. Y lo que es es el sistema más potente y probablemente el más seguro, si está bien administrado. Me da la sensación que nos vamos a llevar muy bien, la verdad. Y por cierto, la epifanía ha sido brutal. El Mac OS X es la distribución de Linux (lo sé, lo sé) perfecta para el que se aproxime al sistema por primera vez.
Ya iremos contando. De hecho, en unos minutos, podrán disfrutar de un truqui bastante aparente.
Comentarios Recientes