Symphony of Lights

La Sinfonía de las Luces se celebra todos los días, excepto cuando la alerta de tifón sobrepasa el nivel 3, a las ocho de la tarde. En ella participan un total de 43 edificios (23 en la isla de Hong Kong, y 20 en Kowloon). Dura 15 minutos, y las locuciones iniciales, que no aparecen en el vídeo, se realizan tres días a la semana en inglés, tres en mandarín, y uno en cantonés.

En este vídeo, grabado el día 9 de la era del dragón se puede apreciar un fragmento de la Sinfonía, vista desde Kowloon (por tanto, lo que se ven son los edificios de Hong Kong Island)

Disfruten…

Amar en Tiempos Revueltos

Esto es un postit dedicado a la perseverancia y al curro que se ha pegado nuestra querida Sandra durante un tiempecito guapo. Ayer me mandó su foto caracterizada para salir en «Tiempo Revueltos» y me hizo tanta ilusión que os la pongo para que la vea quien no le haya llegado y para que la conozcáis quién aún no la conozca en persona.
De momento dice que hace un papel pequeñito… pues eso… de momento.

Si decíais algunos de vosotros que esto parecía una telenovela, ya tenemos todos los ingredientes 😉

ENHORABUENA SANDRA

Sandra_TiemposRevueltos

Día 10 de la era del dragón

Un día soso, soso, pero soso sosísimo.

Hemos empezado dejándonos los pulmones por las cuestas de la uni, buscando el United College, donde Celia tiene que dar una clase el lunes por la mañana (mientras yo, la apoyaré quedándome en la cama). He aquí uno de los edificios del United College:
No sé qué College

De ahí nos hemos ido a buscar a nuestro amigo el 28k. El 28k es un cohete disfrazado de autobús, que nos lleva de casa a la compra, de casa a la Uni, de casa al centro… un buen amigo:
28k

Como ya todos os habréis dado cuenta nada más ver la señal, el trayecto del 28k comienza en la estación del KCR de Tai Po(大埔), y termina en Sha Tin (沙田). Que para cuatro signos que sabemos reconocer, tenemos que chulear un poco.

Total, que a esas horas, como siempre, estábamos frescos como lechugas. Y si no, vean a este apuesto caballero que estaba esperando el autobús.
Hello
Tranquilas chicas…

Total, que 28k hasta Fo Tan, que es otra ciudad con KCR. Hay que tener en cuenta que en los Nuevos Territorios hay muchas cosas como ésta:
Fo Tan

Es decir, que en medio de la nada (para lo que dos castellanos entendemos por nada), aparecen varias torres de más de veinte pisos.

Resumiendo: que nos hemos cogido el KCR para ir a Hong Kong, porque teníamos que presentarle nuestros respetos al Consulado General de España. El Consulado está en un centro comercial (en realidad en un edificio de oficinas al que se accede desde un centro comercial) en Admiralty, así que para allá que nos hemos ido.

En la parada de Admiralty, hay varios carteles que animan a coger las escaleras, porque dicen que es bueno para la salud:
No eches tripa

En el ya famoso centro comercial que da acceso al Consulado, hemos visto, atención, un cartel de la nueva peli de Yakichán:
Hora punta 3
Queda muy propio, la verdad. Por cierto, el otro día pasamos al lado de la casa de Yakichán; ya hablaremos de eso con más calma.

Total, que en el Consulado donde, todo hay que decirlo, nos han tratado estupendamente, hemos tenido que rellenar varios papeles y papelines, pero ha merecido la pena, porque hemos visto la famosa valija diplomática:
Valija diplomática
Hay diversidad de opiniones sobre si la valija ha sido o no como la idea que cada uno se había hecho de ella.

Por cierto, del Consulado nos hemos llevado también una bronca (merecida) por nuestra mala caligrafía. Tanto escribir con un teclado nos va a atrofiar los dedos.

A la salida del Consulado hay una parada de tranvías, y como aún no habíamos probado, nos hemos subido en uno, tanto la señora Peláez:
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…como el señor Peláez (del que por cierto, se dudaba de su presencia en Hong Kong, ya que no salía en ninguna foto):
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Los tranvías son todos de dos pisos, lo que según dicen por aquí los hace únicos en el mundo, y según dicen también, por ellos circulan 240.000 personas al día. Por cierto, como casi todo, se pueden pagar con la tarjeta octopus.

Desde el tranvía se ve todo estupendamente.
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Y para dar una mejor idea de su tamaño, aquí va una comparativa con un autobús de dos pisos. Como se puede ver, son más estrechos y algo más altos:
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Cuando, después de un rato, hemos conseguido cerrar la boca, y nos hemos dado cuenta que estábamos cerca del Mid Levels Escalator, nos hemos bajado del tranvía, y nos hemos subido al susodicho:
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El Escalator es un pasillo mecánico de unos 800 m de largo, y que sirve para salvar un desnivel de 135 metros. De 6:00 a 10:00 de la mañana funciona en sentido descendente (desde Mid-Levels hacia Central), y el resto del día, hasta las 12 de la noche, en sentido ascendente. El tiempo total de viaje es de unos veinte minutos, aproximadamente. Es gratis, y a mitad de camino hay un puesto en el que te recargan dos dólares en la octopus card, suponemos que para promocionar su uso sobre el del coche.

Total, que nos hemos subido hasta arribota del todo, para luego bajar andando hasta Central, y desde ahí a hacer la compra a al Uni (que hay un super muy apañado). Celia se ha quedado allí trabajando, y yo me he venido a celebrar la I Gran Siesta Tropical de 2007.

Y, de postre, una barbacoa en el jardín en la que estábamos los Peláez, dos cantoneses, un sudafricano y un yanki. Casi nada.

Celia entrega gustosa el Yakichán de Loto de hoy al ambiente de la barbacoa. Y a una de las chuletas.

César tiene el honor de entregar el Yakichán de Loto de hoy al tranvía.

Día 9 de la era del dragón

Así ha terminado el día:
Hong Kong

Lo que no estaría nada mal si no fuera porque en el momento de hacer la foto, me estaban dando los primeros (en realidad ya eran los segundos) auxilios del amarillo que me ha dado esta tarde. Pero empecemos por el principio de los tiempos, en la ducha de casa:
La ducha

Porque sí que habíamos dicho que vivimos en la selva ¿no? En fin, que el día ha comenzado como deben comenzar todos los días: con higiene personal. De la higiene personal, unas horas mediante, nos hemos ido a comer con el infiltrado y con Shadow Terremotou, a un restaurante que se llamaba algo así como «noséqué de jade». El noséqué de Jade está en Sha Tin, dentro de un enorme centro comercial (en realidad, creo que son tres o cuatro centros comerciales juntos). En el centro comercial había una exposición de maletas:
Las maletas

La comida. Todo junto y a la vez, nos hemos comido unos tallarines superpicantes:
Tallarines superpicantes

Unos tallarines superestupendísimos, parece ser que al estilo de Shanghai:
Tallarines

Tofu:
Tofu

Un pepino muy rico:
Pepino

Algo que no me he conseguido enterar qué era:
No sé

Varias piezas diferentes de un dim sum para caerse de espaldas:
Dim sum

Una especie de empanadas de nabo:
No sé

Y alguna cosa más de la que no hice foto porque me estaba relamiendo.

De ahí nos hemos ido a coger el autobús, con la intención de llegar a Central. Como puede verse, a las orientales también les gustamos más los nikonistas (no se pierdan los dibujos de la parte inferior derecha del anuncio):
Nikon

Total, que nos hemos bajado en Tsim Tsa Tsui, con la intención de coger el ferry a Central, con la buena fortuna de salir del KCR:
Clock tower

Pero como en ese momento parecía que quería empezar a divisarse el atardecer, y como aún no habíamos conseguido ver el skyline de Hong Kong con el cielo despejado, y sin que se cayera la humedad, nos hemos acercado al borde del puerto:
Video

Como nosotros, había otros tropecientos mil foteros más:
Foteros

Y ahí ha sido cuando he empezado a ponerme malo. ¡Cuántas cámaras! ¡Qué lentes! Ya no sabía ni dónde mirar…

Así que nos hemos sentado al borde del mar, para ver si con la brisa me reponía un poco. Y parecía que sí, tanto, que al ver que se empezaba a hacer de noche…
De noche

… he montado el trípode. Pero entonces es cuando se ha desatado la tragedia. A mi lado se ha colocado un gran maestro y su pequeño saltamontes, portando una enorme maleta metálica y un no menos enorme trípode. Y antes de que me diera tiempo a decir «madre de dios, lo que va a salir de esa maleta» el gran maestro ha sacado una Mamiya de medio formato con un respaldo digital Hasselblad (sinceramente, no me atrevo a decir cuánto dinero puede suponer eso, pero dejémoslo en mucho) y se ha puesto a tirar fotos a mi vera, siempre a la verita mía.

Y claro, uno no es de piedra.

Total, que entre sudores fríos, y tras volverme a colocar los ojos en sus cuencas, nos hemos quedado a ver la Sinfonía de Luces (y a grabarla en vídeo). Y también hemos hecho alguna foto más en lo que esperábamos a los de urgencias, para ver si lo mío tenía arreglo.
Más de noche

Por cierto, al terminar la Sinfonía de Luces, he avistado una cámara de gran formato. Pero ya no he querido mirar, que sólo tengo un corazón, y es para toda la vida.

Para Celia, el Yakichán de Loto de hoy ha sido para el tofu.

César entrega el Yakichán de Loto de hoy a la Sinfonía de Luces.

Día 8 de la era del dragón

Un sol como un huevo frito de grande. Eso es lo que nos hemos encontrado esta mañana cuando hemos salido de casa. Si añadimos que la humedad, aparentemente no era muy alta, se podría pensar: mira qué bien. Pues no lo sé muy bien. Al sol no se puede ni estar, porque te conviertes en lagartija, y a la sombra se suda sólo un poquito menos que antes, así que…

Total, como he dicho, sol y buen tiempo:
SUny day

Para festejar el buen tiempo, nos hemos ido a comer dim sum. El dim sum puede ser carne, pescado, incluso vegetales, que se sirven en unas cestitas de bambú, y que se hacen al vapor. Normalmente, se lleva más para la hora del desayuno, pero como nosotros no tenemos la más mínima vergüenza, nos lo hemos zampao a la hora de comer. Teníamos de todo:
Cosas de comer
Dim sum
Más postre
Dim sum
Dim sum
Rollito de primavera

Y claro, así se nos quedó la cara:
¡Qué bueno!

El postre, de que lamentablemente no hay foto, ha sido un puding de mango delicioso.

Por cierto, hemos aprendido una cosa muy curiosa. En la mesa había tres juegos de palillos: tres pares de palillos negros, y tres pares de nacarados. Pues resulta que los negros son para servir del plato común a los cuencos de cada uno, y los nacarados para comer del cuenco. De esa forma, nunca se meten en el plato común los palillos chupados. Muy bien pensado.
Palillos

Total, que con la tripita llena de cosas ricas, nos hemos ido de excursión. Hoy tocaba el Monasterio de los 10.000 Budas, en Sha Tin. Nos hemos ido del comedor hasta la estación del KCR dando un paseo por el campus:
Campus

Y de ahí, directos a Sha Tin, donde, por cierto, hay un IKEA
IKEA

Detrás del IKEA comienza la subida al Monasterio. Al principio de la subida, estábamos muy enteros:
antes de la subida

A media subida, las fuerzas empezaban a flaquear:
Media subida

Y flaquear (mira, un buda con guasa, claro, como él no tiene que subir 🙁 ):
Casi llegando

Hasta que, llegamos al Monasterio:
Arribota

Según la guía de Hong Kong, son 4000 escalones. Según mis piernas, son al menos 20 veces más, pero no vamos a discutir. Total, que al llegar a lo más alto, hay, como su nombre hacía pensar, un monasterio:
Los budas

Menos mal que nos encontramos con un par de ventiladores encendidos. Estos monjes, siempre pensando en el turista…
Templo Cien Mil Budas Ventilador

Pero la subida mereció la pena, porque vimos cosas como ésta:
La torre del monasterio

Del Monasterio, volvimos a Sha Tin a menesteres más mundanos (la compra y hacernos unas fotos en un fotomatón, que el día 7 nos tenemos que presentar en comisaría para hacernos el DNI jonkonés), y de ahí a casa a lamernos las heridas.

Por cierto, tanto las máquinas de vending (botellas de agua, por ejemplo) como el fotomatón de la estación se pueden pagar con la tarjeta octopus. También las chuches el Aji Ichiban

Celia no ve el momento de entregarle el Yakichán de Loto de hoy al puding de mango.

César le va a dar el Yakichán de Loto de hoy al Monasterio de los 10.000 Budas, pese a que ha perdido varios años de vida en la subida.

Día 7 de la era del dragón

Ayer se cortó la conexión justo cuando le íbamos a dar al botón de enviar el post, así que hoy vamos con retraso, pero vamos, que es lo que importa.

El día empezó con una comida de trabajo (sí, claro, de trabajo, qué morro…) para Celia, que terminó con César haciendo la foto oficial del Departamento de Lingüística y Lenguas Modernas. Obviamente, la foto oficial no es ésta:
Phonetics is fun

De la comida de «trabajo» nos marchamos a dar patadas por el centro. Ayer tocaba Mong Kok.

Ver mapa más grande

¿Por qué Mong Kok? Porque hay muchos mercaditos, y muchas tiendas de fotografía e informática. Obviamente, sólo fuimos a los mercaditos 🙁

Por ejemplo, el llamado Ladies Market (mercado para las damas). Lo cierto es que cierta dama, al menos, parecía muy contenta cuando vio esto:
Ladies market

Y luego la misma dama no sabía dónde mirar:
A lady in Ladies market

En el mercado había de todo. Bolsos…
Bolsos, bolsos!!!

fruta…
Cerecillas
frutas desconocidas…
A saber
cosas más desconocidas aún…
Cosas

Además, según paseábamos por ahí, vimos a un frutero que despachaba una especie de cocos que tenía en un recipiente con hielo. Cuando alguien le pedía uno, sacaba un punzón, le pegaba un meneo para hacer un agujero, metía una pajita, y todo el mundo se iba tan contento chupando del coco. Véase…
Coco

De ahí nos fuimos a la calle de al lado, al Golden Fish Market (mercado de peces dorados). Es una calle dedicada a todo lo que se pueda necesitar para un acuario, comenzando por la pecera, siguiendo por «los muebles» de la misma, y terminando por los protagonistas, los peces:
Peces

Exacto, son cientos de peces, cada uno en una bolsa de plástico con agua. Impresionante:
Peces

En algunas tiendas, además, había peces de todo tipo:
Peces

De ahí nos fuimos a Nathan Road, una de esas calles enormes, llenas de gente y de tráfico. Mucha gente, mucha gente:
Gente

Y vimos algunas cosas curiosas, como lo que hemos denominado el ayFols, uséase, un iPod igualito al de verdad, sólo que con Britney Spears dentro, y por el módico precio de ¡24 y 32 euros!
Fake?

También vimos unos cuantos abanicos:
Abanicus

Un parque en el que está prohibido tender la colada:
No coladas

Y llegamos a Temple Street, donde se encuentra el mercado nocturno. Digamos que, sobre este tema, volveremos en el futuro, pero sirva como introducción lo siguiente.

Un claro ejemplo de constructivismo y capitalismo avanzando en armonía:
Constructivismo

Algunos puestos curiosos:
Temple Street

Y una vista del mercadito para abrir boca:
Temple Street

Lo dicho, lo de este mercado dará que hablar.

Celia no encuentra palabras para describir su emoción al entregar el Yakichán de Loto de hoy al coco que ha estado sorbiendo.

César se emociona al entregar el Yakichán de Loto de hoy a Nathan Road.

I will survive!!!

Cuando llegué a este lejano oriente y vi que había tienda de chuches, dije: «Sobreviviré, habiendo chuches estoy salvada»
No me olvido de los tallarines, de la soja, del arroz en todas sus variedades, NO, pero lo que no puedo obviar es la existencia del chuche en China.
De momento he descubierto esta tienda: AJI ICHIBAN en japonés significa «de lo bueno lo mejor, de lo mejor lo superior» (the best and superior) Empresa Honkonesa pero con apariencia japonesa, en fin, cosas que pasan.
Heme aquí delante de uno de estos establecimientos:

Cara chuches

Hete aquí algunos productos dulces y salados ya catados por la chuche-somelié 😀

Calamares «disecados». Textura chiclosa, olor fuerte a mar en la altura del paladar 😉 :

Calamar

Apariencia de guisante, pero son cacahuetes rebozaditos de wasabi. Con dos queda uno saciado, a ver qué hago con toda la bolsa:

Cacahuete_Wasabi

Galletitas de choco. Bien, bueno:

Galleta_Choco

Dulce de… los hay de fresa, melón, ciruelas y frutas que aún no reconozco. Es una mezcla entre «jamón de diez» y gominola de azúcar glasé. Rico, rico:

Dulce_Jamón

Trozitos de… masa rellenos de mermeladas de frutas. Textura similar al polvorón y es necesario tener al lado un traguillo de líquido elemento para pasar las migas:

PolvorónII

Seguiré probando, qué os habéis pensado?!?!

Cara chuches

Día 6 de la era del dragón

Hoy ha tocado currar. Bueno, a Celia le ha tocado currar, no a mí. Se siente.

En realidad, tampoco está currando tanto, porque en vez de trabajar, está buscando vídeos de Hong Kong Fui en Youtube, pero bueno…

Pero por orden. Hoy tocaba ir a la universidad a intentar terminar de hacer el papeleo del contrato de Celia, y ya que estábamos, a intentar hacer un par de gestiones en el banco, que somos muy chulos.

La universidad, no sé si lo habíamos dicho, está en medio de la selva. Tengan en cuenta que aquí, lo de estar en la selva, no quiere decir lo que se entiende por «estar en la selva». Véase, si no, lo que hay detrás de la fila de árboles:
In the jungle

En la universidad se toman muy en serio lo de las plantucas. Hay varios «jardines» con plantas medicinales, y todos los ejemplares, árboles incluidos, están clasificados:
Matrícula

En el campus no se puede fumar. En todo el campus ni en los edificios ni en la calle:
Somoke-free campus

Por cierto, como en el resto de Hong Kong, los andamios son de bambú (lo contaremos con más detalle en otro post). Hoy hemos pillado a dos compañeros del metal, recogiendo uno de ellos:
Andamio

Al hilo de lo de los andamios de bambú, véase cómo se pueden utilizar para edificios de alturas increíbles:
Tente

A lo que iba. Después de unas pocas gestiones en la uni, nos hemos ido al centro de idiomas a ver cómo estaba lo de los cursos de chino. Como parece ser que el descuento para profesores no nos lo pueden hacer (a mí también me toca descuento) hasta enero, nos tendremos que esperar. Por cierto, en el reparto, a mí me ha tocado cantonés y a Celia mandarín. Más por cierto, la persona humana que nos ha proporcionado la información sobre los cursos, Shadow, es una especie de mezcla entre Chicho Terremoto y el demonio de Tasmania; su tasa de chistes por segundo es apabullante. No recuerdo haber estado tan concentrado para seguir una conversación nunca jamás.

El caso es que al salir del centro de idiomas, hemos visto esta máquina:Reciclado

Tú metes en la máquina una botella de plástico de coca-cola vacía, y la máquina te recompensa añadiendo saldo a tu tarjeta octopus. Qué inventos.

Total, que hemos comido en una de las cantinas de la uni (tallarines con cerdo asado y té helado, deliciosos), y nos hemos venido a casa a trabajar (es decir, darle a youtube y al messenger). Pero claro, a casa a trabajar no quiere significar exactamente «a currar de cara a la pared, metido en casa», sino que puede significar «a currar, sentada en el porche, mirando al jardín tropical»:
En el porche

Aquí, el jardín tropical (una parte de él):
El patio

Por cierto, en la foto no se aprecia, pero en el jardín tropical hay un árbol de papaya. ¿Que te apetece una ensalada de papaya? Pues vas al árbol, coges una, y listo…

Celia está encantada de entregar el Yakichán de Loto de hoy a Shadow Terremotou

César no puede esperar un minuto más para darle el Yakichán de Loto de hoy a los noodles que se va a comer ahora mismo.

Día 5 de la era del dragón

Domingo para más señas, así que un día pelín perro, como desde ayer parece ser costumbre. El caso es que hoy hemos decidido no intentar ver todo Hong Kong en un sólo día, como nos ha estado pasando hasta ahora, y la cosa ha cundido bastante más.

Eso sí, como sigamos con este calor, esta humedad, y comiendo tan ligerito, nos vamos a quedar en el varillaje. Pero a lo que iba, la trepidante historia el día de hoy ha comenzado cogiendo un autobús de los de dos pisos, hasta Tai Wai. El autobús pasa por Sha Tin:
Sha Tin

Exacto, son torres enormes en medio de la selva. Como en cualquier otra parte de Hong Kong.

Como decía, íbamos a coger el KCR en Tai Wai, que resulta ser una estación enorme y supermoderna, que ya quisieran para sí en Cercanías (de las odiosas comparaciones con el transporte público en España ya hablaremos otro día):
Tai Wai

Como por arte de magia, y tras algún que otro transbordo, aparecimos en Sheung Wan. Para los amantes de la geografía, aquí va un mapita, cortesía de Google:

Ver mapa más grande

Bien, una vez fuera del metro, nos encontramos con esto:
Sheung Wan

Pero al final, conseguimos llegar a Man Mo Temple, nuestro destino del día. En este templo se venera al Dios de la Literatura (Man) y al Dios de la Guerra (Mo). Lo más curioso del templo no está en su exterior, desde luego:
Man Mo Temple
que como se ve, parece algo más bien churretoso y, como casi todo por aquí, está encajado entre torres enormes:
Man Mo Temple

Pero una vez dentro, el espectáculo es impresionante. Por el tejado del templo, semi abierto, se cuelan rayos de luz que caen sobre cientos de conos de incienso en combustión. El olor a incienso, el humo, el calor, la escasa luz, el contínuo ir y venir de los fieles te hacen sentir en otro mundo. Pero empecemos por la entrada. En ella, te encuentras con un señor que va preparando barritas de incienso:
Man Mo Temple

Y lo mejor está en el interior. Cientos de conos de incienso, de cada uno de los cuales cuelga un papel con una ofrenda:
Man Mo Temple

Los conos se van quitando según se van consumiendo:
Man Mo Temple

Mientras, continuamente está entrando gente que enciende una vara de incienso, hace una reverencia, deja un donativo, toca un gong y se marcha. Y estamos entrando y saliendo los turistas, claro. Total, que a mí que estas cosas de las religiones me dejan más bien frío, pero me estaba dando hasta apuro seguir allí.

A la salida, nos hemos ido a buscar un par de templos más que estaban cerca. Curiosamente, no parecían templos. Véase:
Otro templo
Nótese que hay una persona dentro, así como varios ventiladores.

Al seguir callejeando, de repente nos hemos visto metidos en una calle (Cat Street), llena de puestecillos de antigüedades y memorabilias varias. El personaje favorito era, sin duda, Mao:
Maos
Mas Maos

Pero había muchas más cosas, como por ejemplo, un cruce entre Bruce Lee y La Masa:
Hulk Lee

O un cuadro, que parecía un óleo, de ¡¡¡¡Kramer!!!!
The Kramer

O esta especie de mezcla entre perro y dragón (o lo mismo es un león con permanente):
Dragones

El caso es que de ahí nos hemos ido a conocer a dos compis chulis de Celia, y ya se nos ha hecho la hora de volver a casa a poner la lavadora. Hasta que, a mitad de camino, nuestro infiltrado nos ha llamado para ver si queríamos ir a cenar a Tai Po, y como somos tan fáciles…

De la cena no hay fotos, así que lo voy a tener que intentar contar con palabras. Nos hemos metido en un chininguito (mezcla de chino y chiringuito) en el que todas las mesas son de ocho personas. Lo de las ocho personas es importante, porque, supongamos que eres jonkonés, y sales a cenar con tu encantadora esposa y tu no menos encantador churumbel. Estás tan pancho en tu mesa para ocho, y de repente te sientan al lado a tres blancos, dos de ellos con los ojos como platos.

Pues lo mismo ha debido pensar la familia con la que nos han sentado. De hecho, una vez se les ha pasado el susto, se han estado escojonando de nosotros toda la cena (con discreción, eso sí, pero con toda la razón) al ver cómo nos manejábamos con los palillos, el arroz…

Por si fuera poco, aunque el infiltrado se apaña con el chino, como nos han visto tan paliduchos, nos ha venido a preguntar lo que queríamos uno de los cocineros, al que supongo que sus compañeros tendrían como «el que habla inglés», y que lucía un lunar en la mejilla del que nacían tres pelos de aproximadamente metro y medio de largo (algo menos, pero captan la idea).

Los exquisitos manjares degustados han sido: cerdo asado y ganso asado (un cuarto de ganso) acompañados de un cuenco de arroz. Delicioso.

Y de ahí, a casa. Como ya tenemos una soltura impresionante con el cantonés, le hemos dicho al conductor del autobús que íbamos a «feichoi fayún» que es el nombre de nuestra parada (Savanna Garden), y nos ha cobrado tarifa reducida, y nos ha avisado cuando hemos llegado. Vamos mejorando.

Celia tiene el honor de entregar el Yakichán de Loto de hoy a los pelos del lunar del cocinero donde hemos cenado (lo que incluye al resto del chininguito).

Para César es un honor entregar el Yakichán de Loto de hoy a Man Mo Temple.