Día 35 de la era del dragón

Crónica correspondiente a ayer, martes, día el Mid-Autumn Festival o Moon Festival (festival del medio otoño o festival de la luna).

El festival de la luna es una milenaria fiesta tradicional de China, y en general del este asiático, equivalente en importancia a lo que supone la navidad para los occidentales.

La fiesta se celebra en el día 15 de la octava luna del año (que este año ha caído en 25 de septiembre), y coincide con el equinoccio de otoño del calendario solar.

En sus orígenes, la fiesta servía para celebrar la abundancia de la cosecha del verano, y hoy en día es una ocasión de recogimiento para familiares y amigos, que se reúnen para ver la luna y compartir los mooncakes (pasteles de luna), el dulce tradicional asociado a la fiesta. Otra de las tradiciones asociadas a la fiesta es el colocar farolitos en casa, o el llevar farolitos (lanterns, que los llaman por aquí) encendidos por la calle.

Los mooncakes son pasteles con relleno a base de semilla de flor de loto (aunque ya hay mil y un rellenos distintos), que tienen en el centro un trozo de yema de huevo salada, que simboliza a la luna. Son de una consistencia brutal (yo diría que de una densidad tres o cuatro veces la del mazapán), así que, menos mal que la tradición dice que hay que compartirlos, porque si no, sería imposible comerse uno entero.

Pero vamos a la narración de nuestras fascinantes aventuras. Ayer salimos de casa, acompañados de Alicia, con dos objetivos: ir a Victoria Park a ver el Carnaval de las Linternas, y luego pasarnos por otro sitio cercano a ver un dragón de fuego. Así que a Causeway Bay que nos fuimos. Lo mismito, lo mismito, que hicieron el resto de jonkoneses:
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¿Que si había mucha gente? Claro, como siempre…
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Total, que cuando llegamos a Victoria Park aquello estaba lleno de linternas. Muchas con la forma tradicional:
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Y otras muchas con formas de personajes tradicionales:
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Insisto, muchas linternas:
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El parque está rodeado de edificios de esos de los que hay por aquí:
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Pero bueno, allí estábamos los Peláez:
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Pero no todo eran linternas. También te leían la fortuna, había unos puestos de artesanía con pintorescas dependientas…
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Total, que nos dimos una vuelta de reconocimiento, y nos fuimos a ver si encontrábamos el dragón de fuego. Como casi siempre, llegamos tarde para coger sitio, así que, gracias a la gran expectación que había, esto es tod o lo que pudimos ver:
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Insisto, la expectación era grande:
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Así que cuando nos aburrimos de no ver nada, nos volvimos a Victoria Park, onde ya había comenzado el Carnaval en sí, que era un espectáculo en el que se encadenaban demostraciones del folklore de toda China. Y claro, se nos quedó esta cara:
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De verdad, qué pena da no enterarse de las cosas. Aquello estaba de gente hasta la bandera.
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Había dos presentadores ataviados con, imaginamos, trajes tradicionales cantoneses
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Y las actuaciones eran bastante bonitas (y diferentes, para nustro punto de vista, claro)
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Creemos que ellos interpretaban una danza guerrera (hacían como que iban galopando luchaban) y que ellas interpretaban una danza de exaltación de la belleza femenina, y puede que incluso de fertilidad (por imaginar, que no quede)

El caso es que tanto grandes como pequeños se lo estaban pasando estupendamente:
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Pero bueno, todo se acaba, así que nos tuvimos que coger el metro, luego el KCR hasta Tai Wai:
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Y finalmente el 72A, una de nuestras tartanillas de dos pisos favoritas hasta casa:
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Celia le entrega el Yakichán de Loto de ayer a los bailes folklóricos
César le entrega el Yakichán de Loto de ayer a los bailes folklóricos también.

4 comentarios en “Día 35 de la era del dragón

  1. Quiero pensar que, entre el español, el inglés, el cantonés y el mandarín, tengas un pelín de confusión y se deslice alguna falta ortográfica. ¡Pero llema! ¡Para eso nos hemos gastado los cuartos tus pas!. Antes de pasar al Miranda Podadera otra vez, me debes escribir doscientas veces: yema, yema, yema….

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