Cortilandia

Se van acercando las entrañables (ejem) fechas navideñas, eso no es noticia. El cómo se celebran tan entrañables (ejem) fechas por aquí, si es que se celebran, será motivo de otro post, pero por hoy, baste con decir que algunos de los rascacielos de la isla ya están empezando a mostrar sus entrañables (ejem) galas navideñas.

Christmas lights

Christmas lights

Christmas lights

Christmas lights

Como dijo el hermano-brodel en un post hace un tiempo: lo mismito que la estrella que ponía Galerías Preciados en Valladolid.

El precio de la telefonía

Lo siento mucho por alguno que yo me sé, porque sé que esto le va a doler.

Comenzamos un exhaustivo repaso, por capítulos, al tema más importante de todos los temas importantes; a lo que verdaderamente mueve el mundo, a lo que ha aupado y derribado gobiernos, a lo que ha provocado revoluciones… los cacharritos.

Para empezar con suavidad, y que nadie se me muera en el primer capítulo, hoy vamos con algo muy sencillo, aunque sé que va a ser sangrante: el coste de la telefonía móvil.

No voy a hacer un exhaustivo repaso a las tarifas de todos los proveedores, porque tampoco me apetece, pero vamos a ver un caso de uso concreto: el de Mr y Ms. Peláez.

Al llegar a Hong Kong, nos regalaron una tarjeta SIM de Smartone/Vodafone. Esa tarjeta, una tarjeta prepago de las de toda la vida de dios, trae «de fábrica» un saldo de 68 dólares jonkoneses. Sin embargo, como la tarjeta era de segunda mano, el saldo estaba agotado.

Por tanto, nos fuimos a una tienda de Vodafone a comprar una recarga para la tarjeta, y ya que estábamos, un número nuevo (una tarjeta nueva).

Por tanto, el gasto fue de 100 dólares por la recarga y de 68 dólares por el segundo número. La recarga me la quedé yo, y el número con los 68 dólares se lo quedó Ms. Peláez.

Bien, pues a fecha de hoy, aún me quedan sin gastar, de esos 100 dólares, la friolera de 9, 26. Ms. Peláez, sin embargo, que entre sus muchos dones e incontables virtudes tiene la de hablar hasta debajo del agua, ha gastado los 68 dólares que venían con su número, y otros 60 más o menos de una recarga de 100 que compramos posteriormente.

Resumiendo, que la tabla clasificatoria en cuanto a el gasto en telefonía, con tarjetas prepago, y en tres meses, está encabezada por Ms. Peláez, con la friolera de algo menos de 100 dólares, seguida de cerca por Mr. Peláez, con una cantidad similar.

Lo que traducido, quiere decir que, en tres meses, cada uno ha gastado menos de 10 euros en móvil.

Otro día, les cuento lo de la risa que dan las tarifas de datos, y lo inútiles que son por la ubicuidad del wi-fi…

C días en Hong Kong

Para celebrar estos 100 DÍAS de vidilla a este lado del planeta nos ha parecido oportuno comentaros algunos puntos que hemos ido viendo estos meses.

Así, en resumen y para no aburrir mucho al personal hemos seleccionado un criterio que nos ayudará a explicaros 4 cosillas, algunas ya comentadas anteriormente y que ahora reunimos en un solo postit. El criterio es el de CONTRASTES, que siempre viene bien, llama la atención y además tenemos fotos para ilustrar.

Comentamos sólo algunos, si alguien quiere más información, no tiene más que pedirla.Vamos allá:

1) CIUDAD – SELVA. ¿Quién se come a quién? Lo primero que ves al llegar a Hong Kong son estos dos elementos que conviven en paz y armonía.
100 days in Hong Kong

2) Cuando uno se adentra un poco más en la ciudad ve que no sólo las TORRES se comen a la selva, sino que también parecen hacer lo mismo con los TEMPLOS. Centros de oración redeaditos de moles de cemento de 40 plantas. Y no pasa, nada, ahí están, pero a nosotros, oye, nos llama la atención.
100 days in Hong Kong

3) Claro que antes de adentrarnos en ver templos y luces de neon, lo primero que te recibe (en julio y agosto especialmente) es una HUMEDAD que te acompaña constantemente, excepto en los centros comerciales, metro… llamemoslo interiores, donde el chorrrrrro de aire acondicionado es de agarrarse.
100 days in Hong Kong

No obstante nos sorprende como se juega con el tema de la humedad, por un lado la humedad se respira, la regalan vaya, pero por otro lado hemos visto que se la quitan a un montón de alimentos, nos solo frutos secos, no, es la madre de las DESHIDRATACIONES: carne, pescados, champiñoes… no se libra ni el tato.
100 days in Hong Kong

4) Parece imposible como en esta ciudad de 8 millones de habitantes, con un RITMO acelerado las 27 horas al día, haya remansos de paz y tranquilidad donde poder meditar un ratín. El SILENCIO, el silencio, el silencio… Pero sí, los hay.
100 days in Hong Kong

5) El STARBUCKS, McDonals, KFC, … han llegado aquí, faltaría más, sin embargo, puedes tomarte ricos ZUMOS de sandía, cocos naturales en plena calle.
Christmas

Igual sucede con las grandes CADENAS DE ROPA, llegan a todas partes, pero los MERCADITOS siguen teniendo una gran actividad. Imagino que es la parte visible occidental de Hong Kong. Puedes ir de compras a Prada, Dior, Channel, H&M o Zara y a la vuelta de la esquina encuentras el mercado de jade o los mercadillos de toda la vida.
100 days in Hong Kong

Y por si fuera poco, además, mi santo, sufrido él como es, ha hecho el siguiente vídeo:
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Rail merge

Hace tiempo, contamos cómo funciona el asunto de los transportes en los jonkones.

Bueno, pues hace como cosa de un mes, los Consejos de Administración de KCRC y de MTRC aprobaron lo que se ha dado en llamar el «Rail Merge», que no es más que la absorción de KCR por parte de MTR.

El caso es que la absorción se hace efectiva el próximo día 2 de diciembre, y ya está todo preparadísimo para el evento (porque aquí, al contrario que en otros sitios, no se deja nada a la improvisación).

Para empezar, los planos del interior de los trenes del KCR ya reflejan el nuevo estado de las cosas, eso sí, con una pegatina que advierte de la fecha de entrada en vigor:
Merge

Las estaciones también empiezan a estar decoradas:
Merge

Lo curioso del caso es que en MTR debe ser donde está trabajando el único diseñador gafapasta de verdad de todo Hong Kong (lugar conocido, entre otras cosas, por la ñoñería e infantilismo, al menos a ojos occidentales, de su publicidad institucional). A ver si sé explicar el porqué de semejante afirmación.

El manual de estilo y de identidad corporativa de KCR indicaba que los nombres de las estaciones se debían escribir en letras blancas sobre fondo azul. Véase a Ms. Peláez pelada de frío delante de uno de ellos, en el día 1 de la era del dragón:
Merge

El manual de estilo e identidad corporativa del MTR, sin embargo, indica que las paredes de los andenes deben estar azulejadas en un color sólido, con letras blancas sobre ellas. Véase, por ejemplo, la estación de Jordan:
Jordan

Bien, pues lo que ha hecho el gafapasta ha sido esto:
Merge

El chiste está en que Tai Wai es una estación de KCR (por lo que no debería tener el fondo azulejado sino azul), y que Mong Kok es la estación del mercado de peces. Es decir, ir de Tai Wai a Mong Kok a comprarse un pez de colores es más fácil que nunca, porque ahora, Tai Wai es como si fuera del MTR. Y todo con esquinas redondeadas…

No sé si me explico.

Una receta

Válida para cualquier cosa que se vaya a asar o a preparar a la barbacoa (esto último, algo a lo que los jonkonenes le tienen mucho apego)

Costillas

Ingredientes:

  • La carne a preparar. Lo he probado con pollo, con costillas de cerdo, y con tofu, y en cualquiera de los casos está para chuparse los dedos.
  • «Requesón» de judía. Su nombre original es «bean curd», y según el diccionario, es equivalente al tofu. No es más que el resultado de machacar y fermentar semillas de soja.
  • Sal.
  • Azúcar.
  • Agua.
  • Vinagre de módena.
  • Aceite.
  • Vino de arroz

El modo de preparación es muy sencillo. Se pone en una bandeja de horno, o en un recipiente similar, un buen pegote de la pasta de soja. Se echa un poco de azúcar, un poco de sal, un chorrito de aceite, otro de vinagre de módena, otro más de vino de arroz, y el agua necesario para que el resultado sea un pasta densa pero no demasiado.

Se unta bien, pero bien bien, en esa pasta la carne a preparar, y se deja reposar unas dos horas. El saborcito que coge es, en traducción fonética del término inglés que utilizan los lugareños: ¡yami-yami!

Cosas que llaman la atención

Está cerca un especial de «Los 100 primeros días de la era del dragón», lo que, por cierto, ha bajado nuestros niveles de postinina (la hormona que regula la cantidad de post que se hacen en el blog) a niveles alarmantemente bajos.

Pero como adelanto, sirva lo siguiente.

Uno no puede evitar hacerse una idea previa de cómo serán las cosas, cuando se entera que se va a venir a vivir a los confines del mundo, sección Asia. Como es lógico, algunas de esas ideas preconcebidas duran en pie lo que tardan en salir las maletas en el aeropuerto, pero otras, sin embargo, se mantienen e incluso refuerzan.

¿Qué quiero decir con esto? Pues lo primero de todo, que en las tiendas de chuches hay chuches «Shin Chan branded»
SIn Chan chuches

Chuches que, en general, pican que levantan la boina. Vean a la experta en la materia, en plena cata:
Chuches

Dejando aparte el tema de las chuches, y pasando a asuntos más serios, uno podría pensar que los bancos deberían estar llenos de personas serias y envaradas. Que puede que sea así, ciertamente, pero el que un banco ofrezca tarjetas de crédito de Hello Kitty hace pensar lo contrario:
Hello Kitty cards

Y es que está pendiente un especial con todas las cosas que hay con la imagen de Hello Kitty, pero baste decir que se puede pasar un día completo sin tocar nada que no tenga la efigie del gatito.

En cualquier caso, lo de apoyar los mensajes con dibujos es algo bastante habitual. Un día ya vimos los anuncios del KCR, pero en algunos sitios, como el aviario del Hong Kong Park, en el que no quieren que se usen trípodes, lo advierten utilizando a algún divertido personaje:
Don't use tripod

Claro, que los divertidos personajes no tienen porqué ser siempre dibujos. Vean, sino, cómo el MTR intenta convencer a sus usuarios que no deben entrar ni salir de los trenes cuando ha sonado el aviso de que se van a cerrar las puertas:
20071105-DSC_5313

Y atención, porque eso es difícil de explicar. El señor que se pasa la pierna por detrás de la oreja lleva puestos los pantalones que se llevan para hacer de dragón. Los descreídos lo pueden comprobar volviendo atrás en el tiempo hasta la narración del día 32 de la era del dragón.

Pero la cosa puede ser peor, porque en otros carteles no es el dragón el que avisa de los peligros de ignorar las señales (sin el más mínimo éxito, todo sea dicho), sino que son dos niñas vestidas de conejo:
Don't rush

En fin, que como decía la principio, el hacerse ideas previas de las cosas, no sirve de mucho, porque luego nada es como tú pensabas. Sólo hay una cosa de la que podemos estar seguros, y es que, antes o después, el zumo de mango se va a acabar:
The Mango Juice is over

Dia 92 de la era del dragón

Ayer fue lunes… en todo el mundo mundial, incluso aqui 🙁

Una pena!! Pero además tuvimos «verbena». Me levanté con un dolorcillo en la colleja que fue subiendo al paso que avanzaba el día. Soy demasiado aficionada a caerme desmayada en los sofás y el «último desmayo», dos horas hecha un cuatro «cogiendo el sueño» en el sofá me han dejado el cuello más tieso que una vela. La verdad es que es como un dolor de muelas, pero a la altura de las cervicales.

Bien si ya está claro que tengo el pestorejo hecho papilla, paso a narrar la visita al doctor de ayer. No puedo ir a la farmacia y decir, mire usté que me he quedado cuajada en el sofá, deme un relajante muscular o algo. No. Tienes que ir a la clínica del campus (las maravillas de tener seguro méd¡co pagado por la Uni). Por lo que vimos dicha clínica está dotada de 8 salas de consulta, un dispensario (farmacia) una sala de minioperaciones y un pantallón enorme en la sala de espera donde ponían Mazinger Z. Que propio! Pensámos al unísino.

Pides a la señorita de recepción, ataviada desde ya con una mascarilla, cita si no la tienes, te da un papel con tu número y en 20 minutos estábamos hablando con el doctor. El doctor es una persona muy amable que también lleva mascarilla. Tanta mascarilla por todas partes puede parecer más grave a nuestros ojos, pero no a los suyos. Y es que desde que tuvieron la infección del SAR, para estas cosas son muy miraos y si tienes una tosecilla el médico te receta primero la mascarilla y luego el jarabe. Es decir, es bastante común que en una zona donde las bichi-bacterias andan a su aire como es una clínica, el personal lleve mascarillas todo el día, en todo momento.

Como decía, el doctor chino me atendió muy amablemente. Me dio una receta con la que fui al dispensiario y donde me prepararon las medicinas siguiendo mis necesidades y la receta del doctor, claro. Es decir: antiinflamatorios para 3 días: 12 pastillas, protector del estómago, otras tantas y una minipomada, tamaño-3 días. Cada medicina trae pegada la dosis que necesito, como podéis ver a continuación.

Dispensary

Y así es como estaba yo anoche.

Dispensary

Yo creo que además de las pastitillitas me podía haber dado unas vacaciones por prescripción médica. Las hubiera recogido de mil amores en el dispensario.

En el programa de cocina de hoy…

¡Uy, qué pintoresco!

En el programa de cocina de todos los días (el del Arguiñano chino) están preparando un plato con… ¡serpiente!

En la encimera, al lado de los fogones, el cocinero tiene una especie de acuario con varias serpientes. Ha cogido una, ha explicado cómo limpiarla, la ha troceado adecuadamente, y ahora está guisándola. Curioso.

Los foteros

Este post va a ser muy doloroso, pero creo que es mejor sacarlo, porque es algo que me está reconcomiendo por dentro.

Aquí hay foteros por todas partes. Puede que como en todas partes del mundo, pero desde luego la comparación con Madrid (que es lo que yo conocía hasta ahora) es, como todas las comparaciones, odiosa.

Insisto, hay foteros en todas partes. Y muchos, muchísimos. A eso supongo que ayuda que la gilipollez antiterrorista no ha debido llegar aún hasta aquí, o que simplemente aquí se entienden las cosas de otra manera. Puedes hacer fotos en el metro, a edificios, en las estaciones de tren, en cualquier parte. Lo peor que puede pasar es que cuando llegues al sitio donde querías hacer la foto, se te haya adelantado alguien y te haya quitado el sitio (cosa que nunca se debe descartar).

Por otro lado, la equipación de los aficionados locales es como mínimo noticiable. En realidad, cada vez que salimos a la calle su seguro servidor se pasa más tiempo con los ojos en blanco al ver las cámaras y lentes con las que se cruza que disfrutando de las maravillas de la ciudad. Supongo que a eso ayuda que los precios (sobre todo los de las lentes) sean realmente baratos. Por baratos me refiero a «ésta la he visto en Madrid por 1700 euros y aquí vale 650», o «ésta me costó 250 y aquí la venden por 80». Y eso, en las tiendas más caras, las que dan garantía, las reconocidad como tiendas honestas.

Lo mismo pasa con las cámaras (todas pro o semi pro con segunda empuñadura), los trípodes (todos Manfrotto), los flashes…

Total, que entre la tolerancia generalizada, y la abochornante equipación es normal ver, por ejemplo, cámaras de gran formato:
Foteros

De medio formato:
Foteros

Muchísimo teleobjetivo del caro:
Foteros
Foteros

El caso es que, como he dicho, en todas partes hay, al menos, un fotero:
Foteros

Aunque también es bastante normal ver a grupitos de cuatro o cinco, normalmente además, mayorcitos, que van de «excursión». La foto de éstos es del pasado domingo, pero también los vi por Macao cuando pasamos por allí:
Foteros

Estoy viendo por la calle, a diario, lentes que sabía que existían, pero que sólo había visto en acción en la tele, en las retransmisiones deportivas. Aquí pueden ver a un grupito de aficionados a fotografiar pájaros.
Foteros

Resumiendo, que es de lo más normal ver por la calle a gente tirando del trolley (o de alguna bolsa especial con ruedas) en la que lleva todo el equipo, equipo que incluso a veces incluye una escalera de aluminio de tres o cuatro peldaños (como he dicho antes, es relativamente normal que cuando llegas a donde quieres hacer la foto ya haya alguien, así que es también normal que, como tantas otras cosas aquí, la gente se organice hacia arriba).

Una curiosidad que creo que da la medida de las cosas. El Día Nacional de China, como ya contamos, fuimos a ver los fuegos artificiales. En Wanchai, la cosa estaba tal que así:
20071001-DSC 3829

Bien, pues en Victoria Peak, según me contó un coleguita de estos que se hacen por internet, que fue a intentar hacer las fotos desde allí, cuando llegó, tres horas antes del comienzo del espectáculo, ya no había sitio. Lo que, para los que lo conozcan, es como si uno fuera a las Tetas de Vallecas a hacer una foto y no pudiera porque está todo lleno.

¿Alguien entiende ahora lo que sufro, el suplicio que es salir a la calle y ver todo eso? ¿Lo malo que es para el corazón vivir en permanente estado de taquicardia?

El sistema político

El sistema político de Hong Kong es un poco extraño, como lo es en general el resto de su situación. No está basado en el sufragio universal, aunque sí que hay, al menos, cierta oportunidad, muy diluída, de participación ciudadana.

Los que mandan de verdad
El «Presidente» del Gobierno (Chief Executive of Hong Kong) no es elegido directamente, sino a través de un colegio electoral, parcialmente elegido a dedo, y con el resto de sus miembros elegidos en elecciones especiales con sufragio limitado.

El sistema es compliado, pero se puede resumir en que hay elecciones en las que pueden votar todos los residentes permanentes (los que llevan más de siete años seguidos viviendo aquí), y otras a las que sólo pueden votar los 18.000 miembros de los llamados «functional constituences» que son profesionales reconocidos y/o grupos económicos establecidos.

El poder ejecutivo, lo representa por tanto el Chief Executive. Actualmente el cargo lo ostenta este señor, llamado Donald Tsang, conocido entre otras cosas por sus habitualmente discretas pajaritas:
Donald Tsang1 Narrowweb  200X272
El poder legislativo lo ostenta el Legislative Council, que tampoco se elige directamente; sólo se eligen directamente 30 de los 60 escaños, y repartidos en demarcaciones geográficas, mientras que los otros se eligen por los «functional constituences».

Hong Kong, además, está representado en el Congreso Popular Nacional por una delegación elegida por un comité electoral especial.

¿Hay partidos políticos? Sí, repartidos en tres bandos: los pro-gubernamentales, los pro-sufragio universal, y los que ni lo uno ni lo otro, pero sin demasiado poder real.

En general, la cosa se resume rápidamente: manda Pekín, con cierta pátina democrática.

Los que mandan más bien poco
Los Consejos de Distrito son los equivalentes a los Ayuntamientos españoles, si no fuera porque en realidad no son más que órganos consultivos en asuntos de administración de los distritos.

La descripción de las funciones de los Consejos de Distrito es tan vaga y genérica que pueden verse como una forma de democracia participativa, o como lo que son el realidad, más bien poquita cosa.

En total, en todo Hong Kong, hay 529 miembros de los Consejos de Distrito. 400 de ellos son elegidos, a razón de uno por cada «constituence» en los 18 distritos, por el sistema llamado «el primero se lo queda todo» (es decir, que se presentan varios candidatos para un único puesto, y por tanto, se lo queda el que más votos tenga). Otros 29 son miembros de oficio (los Comités Rurales de los Nuevos Territorios) y otros 102 son sutilmente elegidos a dedo por el Chief Executive.

¿Porqué contamos esto ahora? En primer lugar, porque ha hecho falta dos meses para entenderlo. Pero, además, porque el próximo día 18 de noviembre se celebran las elecciones a los Consejos de Distrito.

Fascinante, lo sé, pero queremos contar un par de curiosidades al respecto. Una de las peores cosas que se pueden hacer en Hong Kong, después de ser miembro de una triada, es tirar un papel al suelo. Las calles, el metro, los centros comerciales, están llenos de avisos en los que se recuerda la multa que uno se puede ganar si tira basura fuera de los contenedores a tal efecto proporcionados por las autoridades.

Por eso, imagino, es muy raro ver carteles en ninguna parte. El equivalente local a los carteles son pancartas de vinilo que se cuelgan de paredes y sobre todo de las medianas de las calles. Y ahora que estamos en época electoral, se mantiene la costumbre. Vean, si no, los anuncios de tres de los candidatos al Consejo de Distrito de Jordan:
District Council Elections
District Council Elections

El horario de los Colegios Electorales es como el horario de las tiendas, es decir, todo el día: de 7:30 de la mañana a 10:30 de la noche.

Y no sé si será por lo inútil de las elecciones, o porque realmente se quiere que sean útiles, pero la propaganda institucional animando a acudir a las urnas es bastante potente. Eso sí, en la televisión no hay anuncios de los candidatos, pero es habitual verlos por la calle repartiendo folletos y/o sonrisas (por ejemplo, ayer vimos a uno de los candidatos de la isla, él sólo, en una rotonda, saludando a los coches que pasaban).