Año nuevo chino I

Ya estamos metidos de lleno en las festividades del Año Nuevo.

Como ya hemos dicho otras veces, el año que comienza el próximo día 7 de febrero es el de la rata. Sin embargo, lo que no hemos dicho otras veces es que, al contrario que en navidad, esta vez sí que se percibe cierta sensación de que, por un lado, ésta es la fiesta de verdad, y por otro, que la fiesta va a ser gorda.

En los días venideros, si el tiempo lo permite, porque hace un frío que pela y llueve como si se fuera a acabar el mundo, iremos contando lo que vayamos viendo por la calle, pero hoy toca intentar explicar algunas de las milenarias tradiciones que acompañanan a, esta vez sí, tan señaladas fechas.

Las festividades propiamente dichas, abarcan catorce días, entre la primera luna nueva del año y el Festival de Linternas de catorce días después. Por tanto, cada año caen en fechas del calendario gregoriano diferentes, aunque siempre entre el 21 de enero y el 20 de febrero. Veamos, en orden lo que se celebra y cómo se celebra.

Antes del año nuevo:
En los días previos al año nuevo se supone que hay que hacer una limpieza a fondo de la casa. En Hong Kong y alrededores, en concreto, esa limpieza se intenta hacer en el día 28 del doceavo mes del calendario lunar.

¿Porqué se hace limpieza, con lo que eso cansa? Porque se supone que de esa forma se barre la mala suerte del año anterior, y se prepara la casa para que la buena suerte la encuentre limpia y reluciente, y por tanto, le apetezca quedarse durante un año entero.

Además, para asegurarse que nadie barra por error, las escobas y los artículos de limpieza se esconden durante el primer día del nuevo año, para que nadie pueda sacar de la casa a la buena suerte.

Normalmente, también se decoran las casas con adornos en los que se escriben frases con buenos auspicios, y normalmente también, se compran ropas y zapatos nuevos, ya que simbolizan un nuevo principio. También es habitual cortarse el pelo, por la misma razón. Por eso, en estos días, los precios de las peluquerías se duplican en Hong Kong…

En el equivalente a nochevieja, nadie se escapa de una abundante cena familiar, en la que nunca falta un plato de pescado, que no se debe comer.

Ese día en Hong Kong hay previsto un gran desfile, que durará algo más de dos horas.

El día de año nuevo:
En el día de año nuevo es tradicional también el lanzar petardos, cohetes, y hacer mucho ruido en general, para ahuyentar a los malos espíritus, que puden traer mala suerte para el año que comienza.

También es el día de visitar a la familia extensa, sobre todo a los mayores, y compartir dulces. También, es el día en el que los mayores de la familia entregan sobres rojos con pequeñas cantidades de dinero a los niños y a las solteras de la familia. La cantidad de dinero a regalar en cada sobre se debe calcular con mucha precaución, ya que tiene que poderse mantener, como mínimo de año en año, ya que si no fuera así, sería como reconocer que el año saliente ha sido de mala fortuna para la familia.

Es el día, por tanto, de no comer carne, de no limpiar la casa, y de hacer mucho mucho ruido (dragones, petardos, etc) para ahuyentar la mala suerte. Y será el día de otros gloriosos fuegos artificiales en Victoria Harbour. Nosotros ya estamos preparando los ooooooooooooooohes, los aaaaaaaaaaaahes y los, siguiendo los gustos locales, waaaaaaaaaaaaaaahs.

El segundo día del año
Es el día en el que las hijas casadas visitan a sus familias, y también el día de ir al templo a rezar. Aquí en Hong Kong, debe ser oblitagorio ir a Wong Tai Shin.

También es el día en el que hay que cuidar con especial cariño a los perros, porque se cree que es el cumpleaños de todos los perros.

Los días tercero y cuarto
Se supone que no son días apropiados para hacer visitas a los parientes, porque es un día propicio para las discusiones. También se supone que aquellas familias en las que ha habido una muerte en los últimos dos años, tampoco hacen visitas como una forma de respeto al muerto. Por tanto, sí que es un día propicio para ir al cementerio,

Al menos en Hong Kong, como se huye de cualquier cosa que, aunque sea remotamente, se pueda asociar a la muerte, imagino que la razón real para no visitar a nadie en su casa es que, como es el día de visitar el cementerio, nadie quiere que le digan que su casa es un cementerio. No sé si me explico…

El quinto día
Se supone que es el cumpleaños del dios chino de la prosperidad, por lo que es el día que los comercios que cerraron para las festividades (que parecen ser muchos, incluso en Hong Kong) reabren sus puertas.

El séptimo día
Es el cumpleaños del Hombre, y es, por tanto, el día en el que todo el mundo pasa a ser un año mayor. En este día, la comida tradicional es una ensalada de pescado crudo, alrededor de la cual la gente pide sus deseos: riqueza y prosperidad.

El quinceavo día
El día en el que comienza el festival de linternas.

En general, hay varias normas, al menos en Hong Kong, que no conviene contravenir:
1.- Hay que limpiar la casa antes de año nuevo, y nunca después.
2.- En el día de año nuevo hay que visitar a los parientes, llevando siempre unos dulces.
3.- Hay que comprarse ropa nueva antes de año nuevo, pero nunca después (por eso, por ejemplo, las zapaterías hacen unas rebajas golosísimas en el primer mes del año nuevo, porque da muy mala suerte comprar zapatos, y por tanto, nadie compra nada)
4.- Hay que regalar los sobrecitos con dinero a los niños, y en general a todos los conocidos
5- Tampoco pasa nada por regalar caramelitos y/o chocolatillos.

Resumiendo. Que si las navidades se celebraron por mero instinto comercial, el año nuevo es lo que se celebra de verdad.

En los próximos días volveremos sobre el tema con más detalles.

Taylor, sir?

Intentar andar por los comienzos de Nathan Road no es tarea fácil. No sólo por la cantidad de gente que intenta andar por ahí a la vez que tú, lo que complica un poco la tarea, sino sobre todo porque, si eres occidental, eres el blanco de una pregunta repetida hasta la saciedad:

Taylor, sir? (que quiere decir algo así como «¿un sastre, señor?»)

Y es que, en Tsim Sha Tsui, muy cerca del mar, en concreto en el número 36-44 se encuentran las Chungking Mansions, uno de los edificios más conocidos de Hong Kong.

Si bien en el pasado eran un lugar que, según cuentan los viejos del lugar, era preferible evitar, salvo que se buscaran drogas o compañía sexual de pago, actualmente son un laberinto de pensiones, restaurantes especializados en curry, tiendas de saris, oficinas de cambio de moneda, y sobre todo, son el hogar de muchísimos sastres, que envían a sus comerciales a la calle a intentar conseguir clientes. Y esos comerciales lo intentan al grito de «Taylor, sir?»

Claro, que algunos de los comerciales, o bien trabajan para varias tiendas, o bien trabajan para un jefe que ha aprendido muy bien que el secreto del éxito es diversificar el negocio. ¿Por qué?

Porque muchas veces, a la negativa del paseante a caer al reclamo del «taylor, sir» le sigue una retahíla de ofrecimientos de lo más variopinto, que suelen variar dependiendo de si éste va acompañado o no de una dama, pero que incluyen, normalmente, lo siguiente:

Copy watch, sir? (¿un reloj de imitación?)
Copy handbag, madam? (¿un bolso de imitación?)

Y la mejor que conocemos hasta la fecha:

Follow me, sir, genuine copywatch, genuine copywatch… (sígame, señor, tengo las auténticas réplicas de relojes, las auténticas réplicas de relojes…)

Por cierto, según un estudio (hay estudios para todo) de un antropólogo de la Universidad China de Hong Kong, durante el año 2006 por las Chungking Mansions pasó gente de 120 nacionalidades distintas.

El edificio tiene web oficial, y hay bastantes fotos del mismo en flickr. Y los cinefófilos tal vez recuerden Chunking Express

Día 158 de la era del dragón

Fascinante narración de nuestras trepidantes aventuras correspondiente al día 26 de enero del corriente, sábado.

El día ha amanecido, como los últimos, frío y lluvioso, lo que no ha sido impedimento para irnos de excursión. Esta vez, el destino era Aberdeen, pueblo de pescadores del sur de la isla de Hong Kong.

Comenzamos pegando una pasada rápida por los centros comerciales de Sha Tin, porque era allí donde teníamos que coger el autobús.

Los centros comerciales están ya desatados por la proximidad de año nuevo. En el de Sha Tin han colocado, en el mismo sitio donde hasta hace un mes estaba el árbol de navidad, una bella alegoría al florecimiento (que es algo que tiene bastante importancia dentro de la imaginería del año nuevo, aunque eso ya lo contaremos otro día). La alegoría tiene forma de enorme colgante mariposas rojas/rosas.

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En otro de los centros comerciales del complejo, simplemente han colocado el mensaje de felicitación tradicional, junto con unas ramitas florecidas de Ume. Lo del Ume lo explicaremos también con más detalle en el especial de Año Nuevo.

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El caso es que como el próximo año va a ser el de la rata, los de Disney están que no se lo creen, y están inundando todo Hong Kong con el Mikimaus.

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Pero, como todo el mundo sabe, si hay un personaje que guste en Hong Kong es Hello Kitty, que obviamente, se está preparando para las festividades.

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Incluso hay un paquete especial con la gatita preparada para hacer la danza del dragón. Impresionante el nivel de especialización del merchandising.

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Lo que tampoco es de extrañar, porque en estas fechas tan señaladas, no hay anuncio que no tenga su ratita:

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Pero, en fin, que nosotros a lo que íbamos era a la excursión, así que nos cogimos el autobús, y carretera. Como he dicho antes, el día estaba frío y húmedo, como puede apreciarse en la foto. Obsérvese la altura (la baja altura) a la que está la nube.

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Total, que tras una larga excursión en el autobús, llegamos a Aberdeen. Como era de esperar, del pueblecito de pescadores que había sido quedaba más bien poco. En realidad quedaban algunos de los barcos, amarrados en puerto, pero pocas cosas pintorescas.

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No obstante, visitamos el Templo local. Nótese cómo detrás del templo se observa una cruz, correspondiente a un colegio católico. Y téngase en cuenta, aunque no se vea en la foto, que el templo está, pared con pared, con el Salón del Trono de los Testigos de Jehová.

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Por cierto, observamos también a los jubilados locales jugando la partida:

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Visto que el pueblo tenía más bien poco de pintoresco, nos volvimos a Central, a lo no por conocido menos apreciado. Es decir, más centros comerciales:

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Más gente:

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Y más ratitas, incluso en los minibuses.

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Por cierto, desde que «estamos» aprendiendo cantonés, le «decimos» a los conductores de los minibuses que paren, con un arte que no se puede aguantar. Lo que traducido, quiere decir, que «nos» entienden.

Casi es fin de año

Seguimos avanzando inexorablemente hacia el año nuevo lunar, que promete ser un fiestón por todo lo alto, por cierto, ya que según los rumores, es posible que haya al menos un día en el que ¡cierren las tiendas! Lo que en un sitio en el que se abre de lunes a domingo de siete de la mañana a once de la noche tiene su mérito.

Como ya hemos dicho otras veces, y como volveremos a decir en el especial de la cosa que estamos preparando, el año que viene es de la rata, así que está todo lleno de, efectivamente, ratas. Por ejemplo, en el escaparate de las oficinas de información turística, pueden ver a este simpático roedor:

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Lo dicho, en breve un especial con todo sobre las pintorescas celebraciones de año nuevo.

La rata no es el único animal que se ve habitualmente. Por ejemplo, en muchas marquesinas de la KMB (una de las varias empresas de autobuses), hay animales tan simpáticos como éstos:

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Sobre todo el de la derecha del todo. Obviamente, no tenemos ni idea de cuál es el chiste, pero como creo que ya comentamos en otra ocasión, por aquí se tiende a utilizar cualquier cosa que se pueda considerar «cute», o en su defecto, cualquier dibujo.

Y hablando de carteles, éste otro, que anima a que se utilicen las escaleras mecánicas con un poquito de cuidadito, tampoco tiene desperdicio.

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Creo que va sobre todo dirigido a niños y ancianos. O no.

Ya que estamos con los carteles y los anuncios en general, me gustaría hacer notar una costumbre que parece ser común a toda Asia, y que tampoco sé muy bien a qué se debe. Y es que, normalmente, los anuncios de las cadenas de moda suelen estar protagonizados por modelos occidentales:

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Eso sí, siempre hay excepciones que confirman la regla:

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Por cierto, también estamos preparando un especial sobre el tema olímpico (me permito recordar a los que se sientan en la última fila que las pruebas hípicas de los JJOO se van a celebrar aquí en Sha Tin), pero como adelanto, porque no me aguanto, les avanzo que hay casi más mascotos olímpicos que ratas. Y digo bien, mascotos, porque tras arduas discusiones, hemos decidido que son niños y no niñas. Vean, en cualquier caso, cómo el Banco de China, dos días después de retirar la ornamentación navideña, calzó a los kekines:

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Por cierto, el Banco de China ha sido de los pocos edificios del centro que no se han ornamentado para el año nuevo chino. Lo que nos devuelve al principio del post. Y es que estamos a puntito para el fiestorro, así que todo está lleno de farolitos y de colgantes rojos…

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¿Que porqué farolitos y colgantes? Pues eso, como ya hemos dicho, lo contaremos otro día.

Hola, Gatita.

Cuando tenía entre 8 y 10 años los regalos de cumpleaños más deseados tanto si regalabas como si te regalaban, lo más, de lo más, de lo más… era merchandising de HELLO KITTY, cuantos más “estuchitos”, “gomitas”, “lapiceritos”, “cuadernitos” “libretitas”….tuvieras más mejor.

Así fueron los cumpleaños durante 2 o 3 años, de manera que una acabó por aborrecer al gato con lazo y pensando que… en el mejor de los casos, lo peor ya habría pasado y que una no se encontraría más con semejante cursilería… ya, ya…

Pues bien, pasan tantantos años, pero tantantos sin exagerar y me encuentro con el gato con lazo aquí en el mismito Hong Kong. Es decir, me las creía a salvo, separada de Hello Kitty en el tiempo y en el espacio y zas… aquí me la encuentro.Pero no ha sido éste un encuentro casual, no, no… que Hello Kitty esté en un par de agendas y dos o tres muñequitos, no, no, Hello Kitty está en todas partes, te guste o no, su presencia está tan, tan, tan presente que Carmen Chú en su visita hongkonina le puso el mejor apodo que hasta ahora hemos encontrado: “la patrona”.

Es tanta la representación del “felino” que ahora pensar en aquellos “estuchitos”, “gomitas”, “lapiceritos”, “cuadernitos” “libretitas”… es que me da la risa, (porque no estoy en España si no le sacaba fotos a las libretitas que sé que aún están guardadas, sí, vale, a lo mejor no la aborrecí lo suficiente como para tirarlo, el que sea forofo de las papelerías me entenderá).
Vean si no, vean, vean y crean. Pueden verse imágenes de nuestra patrona en…

Bolsos pequeños:
Bolso

Maletas grandes:
Maleta

Chuches:
Chuches

Más chuches:
Chuches

Tallarines:
Noodles 2

En los Seven-Eleven:
Muñecos

En los autobuses:
Autobús

En el MTR:
MTR

En los escaparates de los centros comerciales:
Centro comercial

En los anuncios de los salones de boda:
Bodas

En los parabrís de algunos autobuses:
Picture(2)

Incluso en algunas tarjetas de crédito:
Hello Kitty cards

Vivir para ver, ni el Madrid tiene tanta presencia en merchandising. Habrá que rezarle un gatonuestro… Amén

Algunos gestos

Muchos de los gestos o de los signos que hacemos con las manos habitualmente son un poquito diferentes por aquí.

Hace tiempo ya contamos cómo se decían los días en cantonés con las manos. Bueno, pues hoy le hemos pedido a Ricitos de Loto que nos enseñe cómo se hacen los gestos para comer, beber, y una cosa muy fea que no me atrevo a repetir

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Que tengan un buen fin de semana, de parte de Ricitos de Loto y de éste que lo es.

Una de nombres chinos

Acabo de ser rebautizado. Mi nombre chino anterior estaba construido para que sonara parecido a mi nombre (César), pero la sita de cantonés ha decidido que mi nombre tiene que obtenerse a partir del apellido, por eso, desde ahora soy:

古 立 基

Romanizado, es Gáu Laahng Gēi, y significa algo así como «el que lleva largo tiempo bien establecido», que tampoco está mal, la verdad.

Celia se sigue llamado como se ha llamado toda la vida de dios, es decir que sigue oliendo a jazmín:

施莉亞

Por cierto, para que parezca que el curso de cantonés sirve para algo: el nombre de toda persona humana está siempre formado por tres caracteres (y por tanto tres sonidos), de forma que el primero de ellos sería el equivalente a nuestro apellido, y los otros dos al nombre de pila.

Normalmente, cuando se hace una presentación formal entre dos personas, o simplemente cuando se conoce a alguien por primera vez, la presentación se realiza mediante la siguiente fórmula:

Señor A: ¿Cómo se apellida Vd?

Señor B: Soy el señor / señora / señorita Nosecuantitos.

Donde Nosecuantitos es el primer carácter del nombre. En posteriores ocasiones, basta con decir «me llamo xxx», donde xxx son los tres caracteres del nombre.

Para los/las curiosos e interesados: no, no hay una forma de designar al género femenino sin indicar su estado civil.

Bangkok

Calor. Ruido. Multitudes. Caos.

Esos son los primeros tópicos que vienen a la cabeza (al menos ésos son los que me vienen a mí a la cabeza) al pensar en Asia. Es la imagen que muchos europeos tenemos antes de venir a esta parte del mundo.

Lo cierto es que Bangkok parece una ciudad hecha a medida de todos esos tópicos. El caos es simplemente increíble, con coches saltándose semáforos delante de las narices de los policías, con miles de motos circulando por la calle en todas direcciones, cruzándose de formas imposibles, con calles en las que los sentidos de circulación no están separados, con coches motos y tuk-tuks haciendo giros imposibles en cualquier parte.

Bangkok es una ciudad donde cruzar la calle parece toda una aventura, pero donde en realidad todo es mucho más sencillo de lo que hace suponer el caos. Porque la realidad es que, no sé si pese al caos, o precisamente, gracias al caos, todo, milagrosamente, funciona. Los vehículos no se chocan, los peatones cruzan la calle mientras los coches les esquivan, se avanza caminando por la acera pese a que parezca estar repleta, todo sigue adelante con una inminente sensación de colapso que, no obstante, nunca se produce.

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Dentro de ese caos, el rey absoluto es el tuk-tuk. Los tuk-tuk son una especie de moto que quiere ser un coche, o que no lo quieren ser, porque tampoco queda muy claro. Lo que sí queda claro es que son el medio de transporte más rápido, eficaz y barato para moverse por las partes de Bangkok a donde no llegan el metro o el sky train.

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El precio de la carrera se negocia con el conductor antes de subirte al motocarro, y hay que dudar siempre de los conductores que te ofrezcan un viaje muy barato, porque lo que en realidad quieren es llevarte a la tienda de su cuñado/primo/hermano a intentar colocarte algo. Por eso, es importante dejar claro que se desea un viaje sin paradas intermedias.

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La sensación que se tiene al ir en un tuk-tuk es de llevar una velocidad cercana a la de la luz. Entre el ruido del chisme, el olor gasolina, el ruido de los otros chismes, y la brisa golpeando el rostro, se puede pensar que se está en una carrera de fórmula 1.

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Pero no todo en Bangkok son tuk-tuks y caos. También hay mucha tranquilidad, sólo que acotada en los templos o en el Gran Palacio (la casa del Rey, para entendernos)

Empecemos por el Rey. El respeto, casi adoración por el Rey es excesivo, al menos para nuestros ojos. Lo voy a intentar explicar con una pintoresca anécdota…

Cada día de la semana tiene asignado un color. Los lunes son amarillos, los martes rosas, y así sucesivamente. Por tanto, si una persona humana tailandesa nace en un lunes, su color será el amarillo.

Bien, pues el Rey nación en un lunes, por lo que su color es el amarillo. Por lo tanto, además, todos los lunes, Bangkok se llena de gente vestida con camiseta amarilla, como muestra de amor por su Rey. Y cuando digo «se llena» me refiero a que es probable que más de las tres cuartas partes de la gente vayan vestidos de amarillo.

Vean, como ejemplo, la entrada de un hotel

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O cómo los ciudadanos se cuadran en el momento de la arriada de bandera, junto a la foto de su Rey.

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El Gran Palacio es la confirmación de que el Rey es el Rey, y que lo es por y para algo. El Palacio es sencillamente enorme, tan grande que una visita a buen ritmo ocupa unas seis horas, y está en un estado de conservación situado mucho más allá de la perfección.

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Hay que tener en cuenta que la mayoría de los muros están decorados con incrustaciones de cristal de colores (si es que no es algo de más calidad), y que muchas piezas están doradas.

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Igual que están dorados muchos de los Budas que se pueden encontrar en los cuatrocientos y pico templos que hay en la ciudad. Por cierto, es obligatorio descalzarse antes de entrar a las salas donde haya alguna imagen de Buda.

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Entre los templos de Bangkok es particularmente famoso el del Gran Buda Reclinado. No es que sea yo un experto en Budismo, pero si no recuerdo mal, cuando se representa a Buda tumbado se está representando el momento exacto en el que pasa al nirvana. Casi nada. No obstante, hay muchas, muchísimas representaciones de Buda. Y muchísimos monjes, claro.

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Por cierto, una de las características de Bangkok es que no te puedes parar un segundo a consultar el mapa o la guía cuando estás por el centro, porque enseguida se te acerca alguien a ofrecerte sus servicios o su mercancía. Los servicios y mercancías pueden ser desde piezas de fruta a mapas de la ciudad, pasando por taxis piratas, tuk-tuks, guías turísticos, y casi cualquier cosa que se pueda imaginar (normalmente legal).

Por ejemplo, nosotros «contratamos» un guía por ese método (nos paramos a mirar el mapa, y el hombre e autocontrató) para ver el Gran Templo. Como se puede ver, el hombre estaba encantado de salir en la foto.

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Lo de estar contentos por salir en la foto es algo bastante común, por cierto.

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Resumiendo. Que si hay algo que hemos sentido ha sido no poder estar más días allí. Lo que, por cierto, nos da una disculpa muy buena para volver.

Día 145 de la era del dragón

Viernes, 11 de enero.

Por alguno de esos insondables misterios de la climatología, desde nochevieja hemos tenido unos días muy despejados. Eso es algo bastante importante por aquí, porque lo habitual es que no te veas la punta de la nariz de la mierda (con perdón) que hay en el aire.

Alguno tal vez se pregunte: ¿de dónde sale la mierda (con perdón) que hay en el aire? Bueno, pues depende de a quién le preguntes. Si le preguntas a Donald Tsang, te dirá que de las fábricas de China. Si le preguntas a cualquier otro, te dirá que de las fábricas de China y de lo que se produce en Hong Kong, que no es poco.

Volveremos a esto de la mierda (con perdón) del aire otro día, porque es pelín complicado de explicar, pero quédense con que ver un lado de Victoria Harbour desde el otro (en el eje norte-sur) suele ser algo que no pasa muy a menudo.

Menos aún pasa lo de poder ver un lado de Victoria Harbour desde el otro en el eje este-oeste. Tan poco, tan poco pasa, que Ms. Peláez descubrió en el día 145 de la era del dragón la existencia de algunas montañas en Hong Kong Island que aún no había visto ni una sola vez.

Pero empecemos por el principio de los tiempos.

Ya dijimos el otro día que está al caer el año de la rata. Y ya dijimos también que los centros comerciales y similares estaban preparando su agosto. Lo que no dijimos fue que, al contrario que la navidad, lo del año nuevo chino sí que se lo toman en serio.

Por eso, en muchísimas tiendas y mercados, el producto estrella en estas fechas tan señaladas son las decoraciones para año nuevo. ¿Porqué? Ya volveremos sobre eso otro día, en el que pensamos dar la tabarra con tooooodas las tradiciones que acompañan al cambio de año (y que son muchas). Pero por ahora, quédense con que lo que mola en estos días es todo lo que sea rojo y que tenga una rata.

Day 145

Cosa que pudimos comprobar, por cierto, en este mercado de Yau Ma Tei, a donde nos fuimos de paseo.

Day 145

Obviamente, la tradición no está reñida con la actualidad. Así que ¿hay que poner una rata? Pues se pone, pero eso no quiere decir que la rata no sea «cute».

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El mercado por el que estuvimos de paseo es como muchos otros mercados por aquí, una mezcla de mercado de comestibles y de puestos de quincalla y tonterías varias (fundas para el móvil, pendientes, etc).

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Obviamente, el concepto de «higiene» que se puede tener en Asia no parece el mismo al que estamos acostumbrados los europeos. No digo con eso que aquí sean unos guarros ni nada de eso, porque no lo son, sino que, simplemente, las cosas funcionan de otra manera. Vean, vean ¿alguien nota algo raro entre la fruta?.

Day 145

Tras un laaaargo paseo por el mercado, nos dirigimos a Tsim Sha Tsui a hacernos el visado para entrar en China (porque, efectivamente, para entrar en China, aún viviendo en China, hace falta un visado; están locos estos chinos…). Claro, que lo que no sabíamos era que nos íbamos a dar de morros con un restaurante come-todo-lo-que-puedas de shushi y dim sum…

Day 145

Con la pancita llena, ya sí nos fuimos a solicitar el visado. Véase el resguardo, por cierto. El martes sabremos si nos lo dan o no. Porque puede ser que no nos lo den…

Day 145

El caso es que, aunque el plan maestro era ir de shopping a Wan Chai, al llegar al puerto y ver lo despejado que estaba el día…

Day 145

decidimos cambiar el plan y subir a Victoria Peak, a donde llegamos como una hora antes de la hora azul, y donde nos encontramos con esto.

The view from The Peak

Téngase en cuenta, por favor, que lo que se ve es sólo un poco de la parte norte de la isla de Hong Kong, y una parte de Kowloon. Vamos, que hay más (por ejemplo, detrás de las montañas del fondo están los Nuevos Territorios)

Los que hayan seguido el blog con atención, ya se habrán preguntado ¿cuántos foteros había? Porque, efectivamente, un día así, con una vista así, es como un imán de foteros. Sólo diré que una hora y media más o menos antes de la hora buena para tirar la foto, aquello empezaba a parecer la Puerta del Sol en nochevieja. No digo nada ya del material que se podía ver, claro. Mi pobre corazón…

De Victoria Peak nos volvimos al H&M porque al parecer era de vital importancia pasar por ahí, por alguna extraña razón que era clarísima para Ms. Peláez pero que yo no llegué a entender, y luego nos fuimos a tomar unos zumos por los alrededores del Mid-levels Escalator

Day 145

…a hacer como que sabemos para qué sirven los libros…

Day 145

y luego ya a tomar cosas que hicieron que las fotos nos empezaron a salir borrosas…

Más de Jackie Chan

Al hilo del post del otro día sobre Jackie Chan…

Ayer vi un anuncio que no había visto nunca, rodado en Hong Kong, y que incluye algunos de los tópicos de la ciudad, así como unos cuantos guiños a sus propias pelis (como el andamio de bambú, o las velas del junco).

Por cierto, el puente con el que está a punto de pegarse el galletón cuando va en la lancha, está en Sha Tin, es decir, al ladín de casa.

Que lo disfruten.