Nochevieja.
Todo empezó cuando aún era de día. En Sha Tin, que es donde comienzan la mayoría de nuestras aventuras, se iba a celebrar un evento especial, llamado New Year’s Live Countdown Carnival, con una agenda bastante apretada, por lo que se puede ver:
Eso sí, lo apretado de la agenda no impidió que, como siempre, todo estuviera perfectamente preparado y señalizado días antes de la fecha señalada:
El plan era cenar por ahí tranquilamente, y luego ir más tranquilamente aún al puerto a ver los fuegos. La cosa comenzó bien, y cenamos con cierta tranquilidad en un tailandés en Lan Kwai Fong.
La tranquilidad sólo se vio empañada, de vez en cuando, por las pintorescas interrupciones que realizaba el no menos pintoresco dueño del local, cuyo grado de felicidad era inversamente proporcional al volumen útil de su botella de vino. Eso sí, su felicidad era de la “eres mi mejor amigo”, lo que, aparte de para permitirnos ver las fotos de su mujer e hijos, no nos sirvió para mucho más.
Lan Kwai Fong es, para entendernos, la zona de bares garrula, orientada sobre todo, a facilitar la consumición rápida de alcohol por parte de los occidentales (rápida, y dolosa para sus bolsillos, por cierto). Y además, es la zona de Hong Kong que mayor densidad de población alcanza en días como ayer.
Por eso, cuando salimos de cenar (en realidad, cuando terminamos, porque cenamos en una terraza, por lo que ya estábamos fuera), ya estaba todo preparado para el espectáculo que iban (íbamos) a dar los occidentales. Estaba la televisión:
Por supuesto, estaba preparado el despliegue de la Hong Kong Police.
Impresionante, cómo, a partir de las 10, los altavoces instalados en la calle, repetían en cantonés, mandarín e inglés, las normal para la circulación peatonal por la calle. Y es que sólo se podía entrar en Lan Kwai Fong por una calle, y sólo se podía recorrer la zona en un único sentido. Impresionante.
No voy a abundar en detalles, pero digamos que (madres, por favor, no lean a partir de ahora), nos empeñamos en mitigar el frío a base de calentar el interior. Vean, sino, a Mr y Ms Peláez con sus respectivos daiquiris de lima y de cosa rosa en la mano:
Como Mr. Peláez, es decir yo mismo, llevaba dando la matraca durante un mes con los fuegos artificiales, abandonamos nuestras deliciosas bebidas para irnos a Wan Chai, a reunirnos con Shadow Terremoto y sus secuaces.
Las susodichas llegaron precedidas por una estampida de todos los animales de la selva, previa a una estampida de gente histérica, previa a su vez, a un temblor de tierra como el que producían las divisiones acorazadas de Stalin. Y es que, si por separado son temibles, juntas son…
Aquí tienen a Shadow, Ms. Peláez y a Carmen Chú, tras el feliz reencuentro:
Y aquí, a toda la tropa junta:
Como pueden imaginarse, yo estaba estupefacto ante tal compañía. No obstante, me fue asignado un rol de vital importancia dada la cantidad de gente con la que nos íbamos a encontrar: el de guía, ataviado con una especie de varita mágica que emitía luces intermitentes en unos delicados tonos rojos y violetas. Pueden verlo en la galería de fotos de Shadow.
Entre unas cosas y otras llegamos justo a tiempo. A tiempo para ver los fuegos a kilómetros de distancia, se entiende. Teniendo en cuenta que a las doce de la mañana ya había foteros cogiendo sitio con el trípode (que lo vi yo con mis ojitos), no se podía esperar otra cosa.
No obstante, alguna foto se hizo. A eso de las doce menos veinte, comenzó una edición especial de la sinfonía de luces, acompañada de fuegos artificiales:
Y a las doce menos quince segundos, comenzó la cuenta atrás para el año nuevo. Primero con una grandiosa explosión de cohetes en la torre del IFC2. Después, cada segundo de la cuenta atrás corespondía con otro disparo de cohetes. La cosa quedaba bastante resultona:
Para terminar, unos cuantos cohetes más:
Y listo, a otra cosa. La otra cosa era, en este caso, seguir en Wan Chai tomando unos zumos y demás cosas sanas…
Hasta el momento en el que la mismita Ms. Peláez, super-cute como siempre, ya no podía ni con las pestañas:
En fin, que como decía la diadema de Ms. Peláez, feliz año nuevo a todo el mundo.
























Pufff! ya me puse al día, que andaba algo atrasada…Y feliz todo! que creo que aún no me había manifestado en estos tan originales deseos.
Pufff! ya me puse al día, que andaba algo atrasada…Y feliz todo! que creo que aún no me había manifestado en estos tan originales deseos.
NURIIIIIII!!!
Feliz año!!