Como no va a ser todo ir de Ciudad Prohibida a Ciudad Prohibida, volvemos a la normalidad jonkonera. Claro que, a lo mejor conviene explicar mejor lo que es la normalidad jonkonera…
Por la mañana examen de cantonés (que, gracias a dios, es algo que no pasa a menudo). Que nadie pregunte por el resultado, porque el profesor me tiene manía.
Por la tarde, aprovechando la incipiente primavera (por cierto, 20 grados con un 90 por ciento de humedad es muuuucho calor) me fui a dar una vuelta por el centro.
La excusa era ir a pillar la puesta de sol en el puerto:
Como se pueden imaginar, aquello estaba hasta la bandera de foteros. Algunos, incluso vestidos de forma un poco peculiar:
Exacto, son cuatro monjes budistas haciéndose las fotos de recuerdo. Incluso se hicieron unas cuantas con la pose obligatoria.
Los que no ponían pose eran los de la tele:
La siguiente parada iban a ser unas pasarelas de Wan Chai, pero de camino pasé por un parque. Y claro, en los parques, después de las seis ¿qué es lo que hay? Pues gente haciendo taichí:
Por cierto, dependiendo de los tonos con los que se digan el tai y el chí se puede decir, por ejemplo “príncipe”, “niño grande”, “uvas”, “mucho dinero” o incluso, efectivamente, lo que están haciendo esas señoras.
Claro, que no sólo se hace taichí en los parques. ¿Qué es eso tan pequeño que hay debajo de las enooooormes columnas de ese rascacielos?
Ver a otros hacer deporte hizo que me entraran ganas de tomar un café, así que, café con copita de tiramisú (que como había tenido examen por la mañana estaba bajo de azúcar)
Y de ahí, por fin, a las pasarelas de Wan Chai:








