Una de las tradiciones de año nuevo es la de pasar tan señaladas fechas con la familia. En lo que aquí se llama “la china continental”, es decir, el resto de la República Popular, hay cinco días de vacaciones (que en muchos casos se convierten en quince, dependiendo de cómo caigan las fechas), e incluso aquí en Hong Kong, en donde los comercios abren siempre y a todas horas, hay tres días de vacaciones que parece que se respetan.
Esos días de vacaciones están precisamente para que la gente se pueda marchar a sus lugares de origen para pasar las festividades con sus “seres queridos”. Y esa migración es de tal magnitud, que tiene hasta nombre propio (Chunyun: 春運 que literalmente significa “viaje de primavera”). Y no sólo tiene nombre propio, sino que es la mayor migración humana.
En el año 2006, sólo en estos quince días, se produjeron en China más viajes en tren que el Reino Unido durante los años 2005 y 2006. El número total de pasajeros en esos quince días fue de 2.000 millones. Casi nada.
Hay que tener en cuenta que en los últimos 25 años, la migración de las zonas rurales a las ciudades ha sido brutal, que el sistema educativo chino fomenta mucho la movilidad de los estudiantes y que, en fin, esto es China, y que aquí las cantidades son siempre enormes.
De ahí, en parte, los problemas que se han producido en Cantón en la última semana. Si la mayor migración humana se produce justo cuando llegan a China las mayores nieves de los últimos 50 años, y a eso se une que el Gobierno estaba mirando a otro lado, y la nevada es tal que no pueden circular trenes durante 5 días, pasa lo que pasa: cientos de miles de personas rondando la estación, esperando poder coger un tren.
Cuando el Gobierno ha reaccionado, eso sí, lo ha hecho a lo grande. El Ministro de Ferrocarriles ha prometido hacer lo humanamente posible para que se puedan desplazar, atención, un millón de personas al día entre Cantón y Pekín. ¡Un millón al día!
También se ha movilizado al Ejército Popular de Liberación, y se ha sacado a la calle a ¡un millón de soldados! Se están deshelando carreteras a base de circular en tanque por ellas una y otra vez, y se ha puesto a soldados a barrer calles con escobas, literalmente, para retirar la nieve.
Eso sí, hay ciudades que llevan 10 días sin agua, luz, ni calor. Pero eso también es cierto, en los periódicos se ven fotografías dignas del mejor tratado de Realismo Socialista (como una que publicaba hoy el South China Morning Post, hecha por un fotógrafo de AP en la que se veía a una columna de soldados barriendo el suelo en medio de una tormenta de nieve, mientras detrás de ellos hondeaba una enorme bandera roja).
Por cierto, todo esto a Hong Kong le queda “muy lejos” (aunque la ola de frío también llega aquí). No obstante, hoy Unicef publicaba un anuncio a media página en el periódico en el que se dice (traduzco):
¿Quién nos envió los suministros médicos que necesitábamos desesperadamente durante la crisis del SARS?
¿Quién consiguió que por los grifos de Hong Kong siguiera fluyendo agua durante una sequía que afectó a toda la nación?
¿Quién nos ayudó a levantarnos después de la crisis asiática, inyectando enormes capitales y enviándonos a sus turistas?
Es nuestro turno. Hagamos saber a la gente que somos merecedores de lo que recibimos y de lo que muchos de nosotros damos por garantizado.
O como me ha dicho esta mañana uno de los miembros de la Federación de Sindicatos de Hong Kong en uno de los puestos en los están pidiendo dinero, mantas, comida en lata, o cualquier otra cosa que sea útil: “Es el momento de que los camaradas ricos ayudemos a los camaradas pobres. Todos tenemos que empezar un nuevo año el miércoles.”