Día 170 de la era del dragón - Año nuevo IV
Ayer era el equivalente al día 30 de diciembre, en términos de año lunar, así que cumplimos con la obligatoria visita a una de las múltiples Ferias de Año Nuevo Lunar, en concreto a la de Victoria Park en Causeway Bay.
¿Porqué esa? Pues porque es en la que se esperaba más gente. Y efectivamente, así era:
Como pueden ver, Ms. Peláez está muy triste al verse rodeada de tanto ser humano:
Pero antes de seguir con la Feria, una breve “nota cultural” sobre el año nuevo. Según la leyenda, hace mucho mucho tiempo, había una bestia comedora de personas que vivía en la montaña (o en el mar, dependiendo de a quién preguntes), llamada Nián (年), que venía cada 12 meses, al final del invierno, a comerse a la gente. Pero los chinos pronto descubrieron que la bestia le tenía miedo al color rojo y a los ruidos fuertes, así que le repelieron utilizando petardos, fuegos artificiales, y vistiéndose de rojo y colocando adornos del mismo color en las casas. Por cierto, Guo Nian (過年), que significa “festejar el año nuevo”, significa, literalmente, matar al Nián. Así de en serio se toman lo del monstruo.
Bien, esto no lo cuento para chulear, sino para intentar explicar el porqué de algunos de los adornos tradicionales de estas fechas. En primer lugar, ya habrán notado que todo es rojo. Y saben por qué. Además, otro de los adornos típicos es éste:
El adorno imita ristras de petardos, en los que está escrito el carácter de la buena fortuna. Por cierto, los petardos de verdad están prohibidos en Hong Kong por el alto número de incidentes que provocaban, y actualmente se sustituyen por los (esperamos) memorables fuegos artificiales de mañana.
Pero a lo que iba. Los alrededores de la feria, en la que evidentemente se esperaba una alta ocupación humana, estaban perfectamente señalizados:
La idea es fácil. Todo el tráfico humano de entrada a la feria se redirige hacia una única puerta, de forma que la feria sólo se puede recorrer en un sentido, que es igual para todos, y de forma también que el recorrido termina, también para todos, en una misma puerta. Todo eso, ayudado por la abundante señalización, a gran altura, que hace las instrucciones perfectamente visibles.
Vean la entrada:
Y la parte de atrás de la misma pancarta:
Y dentro del recinto de la feria, el sentido de circulación también está regulado:
Seguro que se están preguntado: ¿qué se vendía en la feria? Pues flores:
¿Porqué flores? Porque trae buena fortuna tener flores frescas en casa en año nuevo.
También se vendían muchísimas cosas hinchables:
¿Por qué? Ni idea.
Pero bueno, dejemos la feria en sí y vamos a lo verdaderamente importante: las especialidades culinarias degustadas.
Primero una especie de torta de harina de arroz:
Y luego, una de las sorpresas de la noche: coca-cola frita. En realidad es masa de harina de arroz frita en coca-cola, a la que, por si fuera poco, la ponen un pegote de nata encima:
Tras el subidón de azúcar, nos fuimos a cenar a un restaurante especializado en Laksa, que es una sopa de noodles picante, mezcla de cocina China y Malaya, y que parece ser bastante popular en Singapúr.
También le pegamos al tallarín vietnamita:
Y al pollo de toda la vida de dios:
El caso es que las cosas se podían pedir con varios niveles de picante (de 0 a 5). Dejémoslo en que el nivel 1 era ya de “te levanta la boina”. Dudo mucho que nadie pueda llegar al cinco.
Para pasar el picante nos fuimos a otro chiringuito de postres, no de una cadena como la del otro día, sino a un negocio más familiar, pero igual de bueno. De muestra, el mango con sago y tofu dulce:
O la sandía con sago y melón:
Seguiremos informando.




















