Días 231, 232 y 233 de la era del dragón

Como decía Mao, el mayor de los caminos empieza con un paso, y como decimos nosotros, la mayor de las mudanzas también.

Tenemos por tanto el placer de comunicar que desde anoche, ya no somos ciudadanos de selva, sino que volvemos al añorado entorno urbano. Pero ¿dónde van a descansar nuestros cansados huesos todas las noches desde ahora?

Pues en la pintoresca localidad de Ma On Shan (馬鞍山). Ma On Shan significa algo así como «la montaña con forma de silla de montar», y es que la ciudad se erige al pie de la, efectivamente, montaña con forma de silla de montar.

Ma On Shan depende administrativamente de Sha Tin, tiene un número de habitantes que no hemos podido conocer, y sus principales valores son los centros comerciales y el Ma On Shan Country Park, que, junto con el de Sai Kung, son los dos parques naturales más grandes del territorio.

Aquí pueden ver una vista de parte de la ciudad desde la Universidad (lo que aparece en primer plano es la estación del KCR de la misma, y la franja de agua entre medias es el mar, en concreto el llamado Tolo Harbour)

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Téngase en cuenta que lo que se ve es sólo la primera muralla de torres, y que detrás hay más, muchas más.

Téngase en cuenta también lo plano de la superficie sobre la que se elevan las torres, sobre todo teniendo en cuenta la montaña que hay detrás. Y es que, efectivamente, la ciudad está construida sobre tierra reclamada.

Pero vamos a lo que interesa: la casa. En Hong Kong hay, fundamentalmente, dos tipos de edificaciones: las públicas (Public Housing) y las privadas (Private Housing)

Las públicas son el equivalente a la «protección oficial», y sus precios son bastante ajustados, al igual que sus equipamientos. Hay listas de espera de años para conseguir una de esas casas.

Las privadas, sin embargo, son más caras, algo más grandes (aunque debería decir «algo menos pequeñas») y están construidas por empresas privadas, pero habitualmente en tierra que libera el Gobierno.

El proceso viene a ser más o menos así: el Gobierno saca a subasta tierra, subasta en la que participan los promotores inmobiliarios (que aquí se llaman developers) y el que más dinero se deja en ella es el que se queda con la tierra y con el derecho a edificarla, cumpliendo con ciertas obligaciones que marca el Gobierno, que suele ser que se incluya en el desarrollo alguna zona pública para los residentes, y equipamiento comercial para los mismos, así como facilidades de transporte.

Lo que, traducido, suele querer decir que un desarrollo suele estar organizado por capas, siendo las mismas:

1.- A la altura de la calle: o aparcamiento o intercambiador de transporte, si se está cerca de alguna estación de MTR/KCR
2.- Por encima del intercambiador, un centro comercial, normalmente de dos o tres plantas.
3.- Las viviendas propiamente dichas, se construyen a partir de la altura del centro comercial, de forma que el tejado de éste sirve como zonas públicas para los habitantes de las mismas.

En el caso de nuestra nueva casa, al estar la estación del KCR de Ma On Shan al ladín, tenemos, de abajo a arriba, estación de autobuses, centro comercial, jardines y casas.

Hay que tener en cuenta también que el developer normalmente retiene la gestión del edificio incluyendo el centro comercial. Por eso, al precio de la casa (en venta o en alquiler) hay que añadir lo que se llama el management fee, que es más o menos como «la comunidad», que se lo queda el constructor a cambio de tenerlo todo limpio y aseado.

En nuestro caso, además, el edificio tiene Club House, lo que quiere decir que disponemos, por una cuota mensual, del derecho al uso de ciertas instalaciones, algunas gratis otras de pago, como piscina, canchas de tenis, gimnasio, salón de lectura, squash…

Pero vamos a lo que interesa. Nuestro edificio son las torres de color rosilla/marroncillo de la derecha de la foto:

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Y ésta en concreto es nuestra torre:

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34 pisos de nada. Por cierto, nosotros estamos en el 23.

No sé si se aprecia, pero hay unas pequeñas repisas al lado de las ventanas, cuya función es servir de soporte para las máquinas de aire acondicionado. Porque, obviamente, todas las habitaciones tienen aire acondicionado. Sólo faltaba.

¿Las vistas? Bueno, pues nuestra casa da al lado tonto, aunque sí se llega a ver el mar. No obstante, esto es lo que se ve desde el salón.

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Aunque la verdad es que de noche, la cosa gana bastante.

En fin, que ya estamos otra vez entre ruido y gente. Aunque nos haya dado un poco de pena dejar la casa anterior…

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