Las tiendas de cámaras

Por petición popular (y esta vez es de verdad), y para que quede como referencia, vamos con una revisión a las tiendas de cámaras en Hong Kong.

En primer lugar, un par de consideraciones, que entran más que nada dentro de lo que se conoce como «sentido común», pero que, precisamente por eso, conviene aclarar.

  • ¿Tax-Free? Todas las tiendas son tax-free. Aquí no hay nada parecido al IVA, por lo que hay que desconfiar de las tiendas que se anuncien como «libres de impuestos»
  • Normalmente tampoco es muy buena idea comprar en tiendas que no tengan precios fijos y claramente expuestos. Lo del regateo es muy pintoresco y puede llegar incluso a ser divertido, pero en un mercadillo, no en una tienda de cámaras
  • El Gobierno de Hong Kong proporciona a las tiendas que se adhieran a un código de buena conducta un sello de «calidad». Basta con mirar en el escaparate y buscar la pegatina. ¿Que la hay? Estupendo ¿Que no la hay? Malo
  • En ninguna parte del mundo dan duros a cuatro pesetas, y menos en Hong Kong. Si el precio de algo es muy muy bajo, lo más seguro es que no sea nuevo. Y que nadie se fíe del estado del empaquetado a la hora de calibrar si algo es nuevo o no.

Dicho esto, vamos con la revisión de las tiendas favoritas de su seguro servidor. Hay tres zonas principales donde comprar cacharros en general y tiendas en particular.

Mong Kok
La reina de Mong Kok es Wing Shing Photo Supplies. Tiene dos tiendas, una en Sai Yeung Choi Street (estación de MTR de Mong Kok West, salida D3, nada más salir, en la acera de enfrente) y la otra, dos calles más allá, en Fa Yuen Street.

Lo que no haya en una tienda, lo hay en la otra. Y entre las dos, tienen de todo. Película (blanco y negro, color, 35mm, 120mm) cámaras, lentes, flashes, filtros, de todo.

Se puede apañar uno en inglés sin mayor problema, aceptan las tarjetas más habituales, y dan factura.

Tsim Sha Tsui
Aquí hay que andarse con mucho ojo, porque es por donde están todas las tiendas «engaña-turistas». No obstante, hay varias perfecta y completamente honestas, como por ejemplo Tin Cheung (Carnarvon Road, a la altura de la calle). Al contrario que Wing Shing, ésta es de las que te pone los pelos como escarpias al entrar (oscura, caótica, repleta de cosas) pero tiene el mayor stock de Hong Kong, y probablemente, sea de las preferidas por los foteros locales (especialmente los aficionados al telémetro). Aquí lo de hacerse entender en inglés es un poco más complicado, pero con ciertos rudimentos básicos de cantonés, y una amplia sonrisa, se puede sacar cualquier compra adelante.

También dan factura.

Central
Photo Scientific (Stanley Street, muy cerca de Lan Kwai Fong) es una de las que también tienen muy buen nombre. Es el único sitio (que yo sepa) donde se pueden comprar químicos (revelador, fijador) y papel fotográfico para blanco y negro, y su stock de película es bastante amplio (incluso a veces tienen en lata).

La tienda es bastante pequeña, pero suele estar atestada de gente. Y, por cierto, caso insólito, cierra los domingos. Probablemente sea la tienda más parecida a las occidentales. Ningún problema con el inglés.

En la misma calle y en la misma acera, Kinefoto, distribuidor de Leica, es otra de esas tiendas que inspiran de todo menos confianza, pero que sin embargo se tiene como una de las más fiables. Eso sí, aquí todo tiene que ser en cantonés.

Por todas partes
Las cadenas locales de cacharrería (Fortress, Citycall, Broadway y GOME) tienen un número de tiendas cercano a infinito, en las que se puede comprar de todo (aunque en el caso de las cámaras, sólo digital). Como la mercancía suele estar bien expuesta, no hace falta más que apuntar con el dedo, así que el tema de idioma no es problema. Mejor, porque no se puede esperar mucho inglés.

Dos cosas más. La primera es que aquí es costumbre que, siempre que se va a comprar algo, lo que sea, el dependiente abra la caja, extraiga el producto, lo monte, y te lo dé a probar. Si es una lente, tendrán una cuerpo en el que probarla. Por tanto, si no te dejan probar, malo.

La otra cosa es que aquí el concepto de «derechos del consumidor» es bastante diferente al nuestro.

Una vez que el cacharro sale de la tienda, el vendedor no va a querer sabe nada de él, y ante cualquier problema te va a remitir al servicio técnico. Y lo de devolver el dinero es ciencia ficción.

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