Empecemos haciendo daño.

¡Uy! ¿Qué es eso? ¿Una playa de arena blanca y cocoteros al borde del mar? Pues sí. ¿Y dónde está? Pues en Cebú.
Cebú es un sitio que está dividido en dos partes.
1.- La burbuja.
Básicamente, dentro de la burbuja están las playas de arena blanca y cocoteros al borde del mar, normalmente encapsuladas dentro del recinto de un hotel de lujo (variable en cantidad), lleno de turistas del primerísimo mundo (sobre todo japoneses y coreanos, con algunas manchas occidentales) que, ni necesitan salir al mundo exterior porque el hotel les proporciona todo (y un poco más) de lo que puedan necesitar, ni quieren salir al mundo exterior porque tienen miedo a que les saqueen.
La verdad es que en la burbuja se está bastante bien. Tienes, por ejemplo, un ajedrez de tamaño natural al lado de la playa por si por cualquier cosa te apetece levantarte de la tumbona.

Tienes unos estanques con tiburones

Y como he dicho antes, tienes una playa privada, totalmente aislada del mundo exterior


Un inciso. Durante nuestras largas sesiones de Observación del Comportamiento Humano, Sección El Ser Humano Oriental, comprobamos, no sin cierto asombro, la repetición del siguiente patrón: ella se mete en el agua hasta un poco por encima de los tobillos, vestidísima y casi con total seguridad portando enorme pamelón, mientras él la hace una foto posando “cute” sin meterse en el agua. Aquí pueden ver una pequeña variación, en concreto la correspondiente a “dos amigas”:

Resumiendo, digamos que lo de tomar el sol no es algo que guste demasiado a las gráciles orientales. Eso sí, lo de posar como corresponde para las fotos gusta a grandes, y pequeños, orientales y occidentales:


Donde fueres, haz lo que vieres. Pero sigamos. En la burbuja no todo es playa, no.


También hay rincones para la meditación (o para intentar recordar si apagaste el gas antes de salir o no)

No faltan los puestos de observación:

Ni las oportunidades de asustar a la gente (véase la cara de la, por ejemplo, muchacha japonesa)

Tampoco falta la oportunidad de tomarse una San Miguel debajo del cocotero

O mismamente unos zumos de mango (unas de las especialidades culinarias locales)

Pero bueno, después de un par de días en semejante pose:

Con esta vista a babor:

…y esta otra a estribor:

llegó el momento de salir a…
2.- El mundo exterior
Si en la burbuja están las orientales de pamela y sandalias playeras de tacón acompañadas de los orientales de cámara de dimensiones sobrenaturales, en el mundo exterior están… pues las personas, el calor, el tráfico caótico, los niños con los uniformes de los colegios, los campos de baloncesto de tierra en medio de las chabolas, las cabras y las gallinas al lado de la carretera, la gente cortándose el pelo en la calle, los puestos de comida…
La verdad es que Cebú City no tiene mucho que ver, desde el punto de vista monumental: la basílica del Santo Niño (sí, ése que está en los Filipinos de Valladolid)

y del que hay incluso un museo (vean la cara de Mr. Peláez ante la pregunta “¿entramos?”)

… la Cruz de Magallanes:

… o el Fuerte San Pedro

donde, como puede verse, la moral de la tropa ya no estaba muy alta

Conste, en mi descargo, que la de los lugareños no es que estuviera mucho mejor. Ésta podría llamarse “Haz la siesta y no la guerra”:

Pero es que, sinceramente, lo mejor del mundo exterior no eran sus monumento históricos, sino algunas de sus escenas cotidianas, especialmente las relacionadas con el transporte. Como ejemplo esta moto que lleva a tres personas y a un cerdo:

Pero, sin duda, los reyes del transporte son los Jeepneys. Y es que no hay autobuses, así que el transporte público se hace en estos engrendos con motor, que en sus orígenes fueron modificaciones de los Jeeps que los americanos dejaron tras la segunda guerra mundial (de ahí el nombre), a los que se añadió un compartimento para el pasaje y ya puestos, de todo tipo de accesorios.

La experiencia, de las que tardan en olvidarse. Por un lado, por lo anárquico del sistema (hay quien paga cuando se sube, hay quien paga cuando se baja, hay quien lo hace a la mitad del recorrido), por otro lado porque le da un nuevo significado a la frase “es imposible, aquí no cabe nadie más”, frase que se repite cada vez que se sube alguien, y por otro porque, como muchas otras cosas que hemos visto, funciona. Así de simple.
La idea es la siguiente. Hay rutas numeradas (obviamente sin paradas establecidas ni señalizadas), y los jeepneys llevan escrito en el lateral su origen y destino (y, con suerte, algún punto intermedio)

En el exterior va un señor que hace las funciones de capitán del barco. Es el que cobra a los viajeros, el que manda recolocarse a la gente en el interior para hacer sitio a los que suben, el que vocea la ruta para intentar captar más viajeros, y el que te avisa cuando llegas a tu destino (si eres turista y, como todos los turistas, no te enteras)

Los cacharrines van más que llenos. No obstante, milagrosamente, siempre cabe más gente


En fin, que Ms. Peláez todavía da saltitos de contenta cuando se acuerda del Jeepney. Mr. Peláez aún no se explica cómo puedo meterse en tan reducido espacio.
Pero desgraciadamente, las vacaciones son como un zumo de mango: dulces, pero que se van acabando con cada sorbo que las das. Así pues, llegó el momento del duro retorno:

Retorno amenizado por, como pueden ver en la pantalla derecha, por la llegada de un tifón

Por si no fuera suficiente con tener que volver al curro.
En fin, resumiendo: que qué mal repartido está el mundo, y que tiene hellokittys que ese país estuviera gobernado por una señora con miles de zapatos y cañerías de oro mientras muchísima gente vive literalmente en la hellokitty calle, mientras los turistas no nos atrevemos a salir de nuestra burbuja.
Y dicho esto (y más que tendría que decir), vamos con La Pagoda de Jade, el ranking de las ciudades de Asia elaborado por sus seguros servidores, que queda de la siguiente manera.
Para Ms. Peláez (nótese el vuelco que ha dado la cabeza de la clasificación):
- Bangkok
- Hong Kong
- Pekín
- Cebú
- Macao
- Cantón
Para Mr. Peláez
- Hong Kong
- Bangkok
- Pekín
- Macao
- Cebú
- Cantón






¡¡Cabrones!!!!!!