Seguimos con, y perdón por el mal chiste, con el tema de la mala leche.
Ayer, tras diagnosticar al segundo niño de Hong Kong afectado por el consumo de leche contaminada, el Secretario de Salud del Gobierno de Hong Kong, pidió disculpas por la forma en la que el Gobierno ha tratado el caso, reconociendo, entre otras cosas, que no se han destinado suficientes recursos a hacer tests a los niños.
Por concretar en un punto, el Hospital Princesa Margarita, en donde está el mayor centro de pediatría del territorio debió de ser un caos en el día de ayer.
Desde el Gobierno se recomienda que se visiten las clínicas antes de ir a urgencias, que se de prioridad a los grupos de riesgo, que no se haga uso de las ambulancias si no es estrictamente necesario (algo en lo que, por otra parte, se insiste durante todo el año).
También se ha anunciado que hoy mismo se va a aprobar una enmienda a la normativa sanitaria, que rebaja el contenido máximo de melamina permitida, dejándolo en niveles inferiores incluso a los de la normativa e la Unión Europea.
Además, el Centro de Seguridad Alimentaria ha testeado 376 alimentos durante la pasada semana, incluyendo todas las clases de leche en polvo, y del resultado de esos tests se ha decidido retirar de la venta 10 productos más.
Téngase en cuenta que en Hong Kong prácticamente no se consume leche fresca (y es el territorio chino donde más lácteos se consumen), por lo que la poca leche que se toma, tanto aquí como en el resto de China, suele ser en polvo. De ahí el alcance del problema.






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