
¡Pero si es Maderito! Sólo que esta vez, avistado en las calles de Shanghai.
No puedo evitar preguntarme cuál de los dos en el Maderito original, si el continental o el jonkonés.

¡Pero si es Maderito! Sólo que esta vez, avistado en las calles de Shanghai.
No puedo evitar preguntarme cuál de los dos en el Maderito original, si el continental o el jonkonés.
Empecemos, como siempre, dando donde duele.

Efectivamente, Ms. and Mr. Peláez están en Shanghai, con el (perdónenme, pero es que suena así) putón al fondo.
¿Que qué hay en Shanghai? Pues mucho de lo que uno se espera cuando uno va a China; por ejemplo, bicicletas:







En las dos últimas fotos pueden observar otra de las cosas que se pueden encontrar fácilmente: ropa colgada en cualquier parte. Claro, que no sólo se cuelga ropa, sino, por ejemplo, pescado:

… o aves volativas

… u otra vez ropa:

También se puede uno encontrar con algunas cosas que no esperaba, como este cargador de móviles que funciona por monedas, y que como puede verse, permite cargar diferentes marcas:

Y es que da la sensación que los lugareños pasan mucho tiempo en la calle, haciendo de casi todo. Desde portar pintorescos tocados:

… hasta coser:

… o arreglar bicicletas:

… o comer una cosita:

… o simplemente darse un rulito por ahí:


… o disfrutar de los parques y jardines:


Los turistas, sin embargo, hacemos cosas más raras, como subirnos a la planta 100 del World Trade Center (a 474 metros de altura, nada más y nada menos, que ya me dirás cómo los han contado)



Y ya que subes, te puedes incluso hacer una foto en el trineo de santa!

Bueno, les dejamos con unas cuantas fotos aleatoriamente elegidas por un señor que pasaba por la calle. Por cierto, todas las de colorines son obra de Ms. Peláez, las sin colorines del susodicho Mr.


















Las páginas amarillas de Shanghai, que como puede verse, son utilizadas hasta por los pandas.
Las milenarias tradiciones locales obligan a que el día de nochebuena se dedique un tiempo, no a la meditación y al recogimiento, sino a darse un rulito por la calle disfrutando de las iluminaciones navideñas.
Como la tradición castellana manda que “donde fueres haz lo que vieres”, no nos quedó más remedio que unirnos a las hordas locales (hay ciertas zonas que se deben cortar al tráfico rodado para absorver el tráfico peatonal) y, cámara en mano, inmortalizar la belleza y el candor de nuestro componente femenino con el fondo de miles de fuentes puntuales de luz.
Para concretar un poco más nos fuimos a Times Square, en Causeway Bay, donde la decoración navideña tocaba un tema muy cercano y querido por Ms. Peláez: la ilustración. Y es que el tinglado navideño del centro comercial de Times Square ha estado este año dedicado a Carrie Chau, ilustradora local y artista en general.
Como hemos dicho en la florida introducción, Hong Kong se convierte en un gigantesco photo-taking, una de las actividades más queridas por los pintorescos locales. Sin embargo, pese a lo éstos dejan ver en algunos otros de sus comportamientos cotidianos, en días de alta exigencia foteril como ayer, todo funciona como una máquina perfectamente engrasada.
Alrededor de cada hito foteable, se arremolinan, por un lado, ellos cámara en mano, y por otro, ellas. Ellas van pasando en perfecto orden, una por una, por el hito en cuestión, mientras el correspondiente dispara una ráfaga a la velocidad del rayo, para que ella pueda dejar su puesto rápidamente y pase la siguiente. Con pequeñas variaciones (padres con hijos, hijos con padres de la tercera edad, amiga con resto de amigas, pero nunca, nunca, ella haciéndole la foto a él) el rito se repite una y otra vez.
Como ya empezamos a estar un poco curtidos en estas cosas, enseguida cogimos el ritmo. Eso sí, una vez más, éramos los únicos occidentales, y por tanto, una vez más, nos ganamos merecidamene el derecho a ser entrevistados.
Pero vamos a lo importante. Primero observen cómo la tarea no era sencilla. Sólo abrirse paso ya era un triunfo.

Tras observar brevemente la actitud de los locales:

Llegó el momento de pasar a la acción:

Ya saben: cámara preparada, Ms. Peláez en tensión esperando su momento, entrada rápida en cuadro, pose en un segundo, click y a otro sitio:



A veces, incluso, en los raros momentos en los que se abría un claro, se podía fotear alguna pieza completa:


Resumiendo. Que muchas fotos. Y los kekos, muy bonitos.

Por cierto, la decoración navideña la quitan hoy mismo por la noche. Que el año nuevo chino está a la vuelta de la esquina, y no nos da tiempo.
Eso sí, ayer por lo menos, nos fuimos más felices que unas perdices.

Y sí, yo también estuve, pero…
¡Cuidadito con los excesos! Y a todos los langostinos, ánimo, estamos con vosotros.

En casa. Es lo que parece: un santa hinchable en una moto hinchable en cuyo sidecar hinchable van tres renos hinchables.
Una de las más pintorescas costumbres locales es la que hemos dado en llamar “El sueñokiri”, y que consiste en quedarse dormido en cualquier sitio, en cualquier postura, y en cualquier contexto.
Hemos visto gente dormida en el autobús, en posturas que desafían las leyes básicas de la anatomía y de la torsión de sólidos, en el metro, de pie, en posturas que desafían las leyes básicas de la dinámica, en la biblioteca, en los parques, en los Starbucks…

La postura más utilizada es la que denominamos “El supermán”, que consiste en colocar un brazo extendido sobre una mesa, y apoyar la cabeza sobre él. Es la preferida, por ejemplo, de los estudiantes en las bibliotecas, y permite ciertas variantes, como el colocar el brazo en ángulo de 90º

En fin, que les dejamos, que tenemos cosas muy importantes que hacer.

Nótese, en la fila de tornos del metro que presentamos, la presencia, en la parte inferior, de la patrona de HK.

Estamos de campaña de seguridad vial. Por favor, fíjense en Maderito, el simpático policía que nos recuerda que debemos tener precaución al andar en bicicleta
Mr. y Ms. Calorías, en camiseta. Las pintorescas locales con gorro de lana con pompón.

La mujer oriental: esa gran desconocida.